viernes, 8 de diciembre de 2017

Nada más

Me hicieron creer que sí se podía,
respondí a diestras y siniestras que no.

En un viejo callejón,
habitaban sonrisas,
de esas que te provocan ternura,
de esas que te contagian sólo por parecer inocentes.

En una vieja y fea habitación,
resonaban palabras antiguas,
de esas que manifiestan cualquier cosa porque suenan bonitas,
de esas que te invitan a repetirlas.

En un viejo, feo y solitario rincón,
se escondía un mundo,
un mundo que todos veían,
pero al que nadie prestaba atención,
pues, no parecía nada más que un viejo, feo y solitario rincón.

domingo, 3 de diciembre de 2017

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Eres chico, crees que la vida es perfecta, que las personas son perfectas. Crees que hay un camino preestablecido con una secuencia lógica. Hablas como si ya supieras que harás el resto de tu vida. Copias palabras, patrones, gestos, estilos.
Creces, y comienza a derrumbarse de a poco ese piso firme. Aparecen las dudas, los desacuerdos, las confusiones.
Te decepcionas de la vida y las personas perfectas. Comienzas a explorar el camino.
Surgen miedos, a lo desconocido, a nuevos retos.
En la mente miles de laberintos, nada parecido a lo que ya sabías.
Avanzas, te caes, lloras, pierdes el tiempo, no piensas tanto (o al menos no tan profundo), crees saberlo todo, prometes, te levantas.
Pareciera que de un día a otro tienes el mundo en tus manos, sabes lo que te gusta y lo que no. Sabes lo que quieres hacer.
Llega el tiempo de tomar decisiones y caes de todavía más alto. Reflexionas, no te conoces ni un poco. Te buscas, no te encuentras.
Entonces, te pones a sentir, y todos años en los que creíste haber vivido como "tú", se convierten en etapas, en procesos, en experimentos de quién eres o serás.

miércoles, 15 de noviembre de 2017

Hado

Hado

El color de mis ojos no va a cambiar,
El tiempo sí va a pasar,
Y la esencia de mi mirada luchará entre las variantes.

Como tampoco cambiará la blancura de mi piel.
El sol pegará fuerte,
quedarán sus marcas,
mas no su baño moreno.

Las horas y los días seguirán su rumbo cotidiano.
Yo el mío, sin preguntarme dónde,
dejaré que me lleve el destino de la mano.

Caminaré cual tortuga a su primera inmersión.
Dejaré que la luz guíe mis pasos.
Y una vez entrada la noche,
me sentaré en la luna sin decir una sola palabra.

Entregada de golpe lleno a la ventura,
No me queda más que esperar que suceda,
que me cambien los planes,
que se vuelva el sendero un laberinto.

No pasará mucho más,
Voy a esperar, voy a pensar,
Voy a suponer que está permitido,
Doblarle la mano al destino.

sábado, 9 de septiembre de 2017

Veintitrés

No sabes cuánto tiempo ha pasado, hasta que te pones a pensar, a recordar, a llegar a momentos que parecen ayer, sin embargo, ya llevan unos cuantos años en silencio.
Pienso en todo lo que hice y en lo que no. Quizás para algunos, veintitrés años no sea nada, pero para mi son ocho mil trescientos noventa y cinco días de enseñanzas y aprendizajes que me ha dado la vida.
Siento que desde hace poco me conozco un poco más y sólo con el recuerdo me he ido nutriendo de mí misma.
Cumplí algunos objetivos que siempre vi muy lejanos. Todavía tengo pendiente el "cuando grande quiero ser", pero al menos ya tengo casi listo el "cuando grande debo hacer".
Me he atrevido un poco más, dejando atrás la capa de miedo y vergüenza que me atrapó bastante. Subí a escenarios, me moví escuchando a mi cuerpo, compartí en redes una pasión, viví con mi mejor amiga, me quedé toda la noche conversando, escuché música que siempre había querido escuchar, respeté mis gustos, abrí mi mente, tomé decisiones sobre pensamientos, me informé acerca de lo que me parece importante y urgente, actué sobre aquello, callé cuando no iba a aportar y grité mis opiniones firme. Rescaté los pedacitos de mi que me gustaban y deseché otras partes que no me enorgullecían. Logré escucharme y aconsejarme, logré hablarle a quién quería escucharme, logré avanzar dejando de a poquito una pesada piedra en el suelo.
Un poco más libre de mis propias ataduras, me invito día a día a ser mejor, a cumplir sueños, a no dejar que me pasen a llevar, a no dejar que decidan por mí, a no dejar que me minimicen, a no silenciarme.
Que todos sean libres de ser lo que quieran y quienes quieran. Que todos se descubran. Que todos hagan de grandes triunfos hasta lo más mínimo, porque sólo eso nos motiva a seguir creciendo.

domingo, 2 de julio de 2017

Campo de helechos

La emoción que provoca encontrar respuestas por casualidad. Después de mucho, no sin esfuerzo, he descubierto un pedacito de mi en la realidad más simple, y la parafraseo para adueñarme de ella.
Hace muchos muchos años habita en la tierra; húmeda.
Sin venir de una semilla; nació.
Irónicamente, en uno de los lugares más lindos del planeta; abunda.
¡Tantas cosas esconde un bosque!
Es el detalle en la inmensidad, y no es uno, son cientos, que por más pequeños que sean, aparecen para llenar espacios vacíos. También puede ser gigante, pero por debajo los árboles, un poco escondido del fulgor. Cauteloso.
Alimentado por delicados rayos de sol que se cuelan entre las ramas de los árboles. No muy fuertes, por favor, que se muere. Tal cual.
Además de sol, se nutre de las hojas que han botado los árboles cuando cambian sus colores para dar paso a nuevas. No todo podía ser perfecto.
Imagínense, que puede incluso emerger en rocas, sólo por los rayos del sol. Sólo con un poco de amor, brota en lo inerte.
Independiente; como cae, se levanta. Como muere, vuelve a nacer.
Hermoso para los ojos de algunos, indiferente para los de otros. Todos saben que existe, pero pasa desapercibido. Nadie lo conoce realmente.
Humedad permanente, luz tenue, lugar sombrío. Pensamiento eterno, palabra sutil, mente melancólica.
Se le quiere fácil, se muestra elegante, moderno. A pesar de ser tan antiguo, nunca pierde el encanto, no parece ser tan complicado. No parece ser tan complicado, quizás no lo es, quizás sólo él siente que lo es, por vivir tanto.
Déjenle ser a su propia manera, no le lleven a lo común, que se le dificulta lo corriente.
Increíble, que con un pedacito de sí haga renacer a muchos. Increíble, que su forma de dar vida nos coincida.
Cuánto de mí, en un helecho.

lunes, 26 de junio de 2017

Si me preguntas si cuántas veces caí, no sabría responder, jamás las conté.
Si me preguntas porqué me levanté, la verdad es que no lo sé, puede que sea un don, uno bastante malo, pero que al fin y al cabo me permite seguir.
Si me preguntas si lo pensé, te afirmo que sí, sin titubear. Que lo pensé tantas veces como caí y como me levanté.
Si me preguntas porqué lo pensé, te voy a ser aún más sincera; porque tenía miedo, miedo de no cumplir, miedo de no ser lo que esperaban, miedo de abandonar, miedos que se intensificaban cuando aún no tenían apellido. Además de miedo, tenía preguntas sin respuesta, mal formuladas y totalmente estereotipadas. Tenía dolor sin haber sufrido un golpe, dolor de ese de adentro, que viene solo, sin que lo llamen. Quería que ese dolor tuviese una razón. Necesitaba una justificación para ese dolor, porque mi cabeza sumamente cuadrada no me permitía sentir el dolor sin saber de donde provenía. "Ojos que no ven, corazón que no siente" pues, mis ojos no veían, pero se acrecentaba el sentir del corazón, al ocultarle a la vista el motivo.
Y no sólo divagó por mi mente como cualquier otro pensamiento, sino que me lo afirmé, me convencí de ello, pero no me atreví.
De la cobardía de la mente, surgió la del acto.
Finalmente se quedó solo en pensamiento, por más que me asegurara a mi misma que el dolor tenía que venir de algún lado, con el paso del tiempo, de los años más bien, me rendí, no le encontré proveniencia, aparecía de vez en cuando y yo me lo imaginaba como una neurona chocando -para por último sentir que en la cabeza había algo de dolor-, explotando con otra y creando ese dolor infinito, pero raudo, que no tiene lógica, que aparece en el momento menos indicado, que me deja sin palabras.
Entonces, pregúntame de nuevo si lo pensé y porqué; mi respuesta va a ser la misma, es una respuesta que me inventé al no encontrarle una certera. Lo pensé tantas veces como caí y como me levanté, lo pensé por miedo, lo pensé por las preguntas incógnitas, por el dolor sin apariencia.
Nací de la cobardía y me alimenté de la invisibilidad que ronda aquí arriba, hasta que un día...
Así termina, cuando llegue ese día, serán invitados a celebrar el fin de una historia amarga.

jueves, 15 de junio de 2017

Edad

Cuando veo que hay gente que ha cumplido sus sueños a los 25, 30, 50 años, me doy cuenta que no tengo porqué rendirme. A veces una cree que está "vieja" para lograr algo y eso es sólo por el patrón social, 22 años no es ni la mitad de la esperanza de vida en cualquier país.
Ese patrón que dice: jardín, colegio, universidad, casarse, hijos, nietos, muerte. ¿Y la vida? ¿dónde?
22 años, a punto de los 23 y de empezar a trabajar. No sé si he vivido entre tanto estudio y estrés. (18 años estudiando, SÓLO 4 años "libres", 4 años de sólo jugar y eso que fui al jardín desde sala cuna, así que no sé si son tan "libres", prácticamente toda la vida institucionalizada).
¿Se puede ser adulto a esta edad?
No sé si tengo complejo de Peter Pan, quizás soy inmadura aún, pero cuando era chica, pensaba que cuando saliera de la u iba a ser adulta y resulta que no es ni parecido a lo que imaginaba, ni a lo que me contaban.
Mi mente estaba absorta completamente por la sociedad que dice que a esta edad hay que ser adulto y tener responsabilidades importantes.
¿23 años son suficientes para empezar a tener una vida estable social y económica? ¿Para pararte en el mismo lugar de alguien de 40?
Al salir de la u siento como que ya no fuera posible equivocarse (bueno, dentro de ella tampoco), ni tantear terrenos nuevos, es como si hubiese que seguir la corriente del río.
Lo digo aquí y me preocupa, porque que a los 18 te hagan elegir "lo que vas a hacer por el resto de tu vida" siendo que muchos aún ni siquiera saben quiénes son. Que te digan que la PSU no define tu vida, pero te preparan para ella como si nada más existiera... es un cuchillo de doble filo impresionante.
Y ahora que (volviendo a mi experiencia) voy a cumplir recién 23 años, me doy cuenta que sigo siendo joven y al mismo que termino la universidad me lleno de preguntas porque siento que estoy empezando recién a conocerme, a establecer mis ideales claramente, a saber si soy o no soy lo que pensaba, y sé que aún nada es permanente, aún puedo cambiar (y probablemente durante mucho tiempo más).
Hace poco le tomo el peso verdadero a muchos temas realmente importantes, por eso me pregunto si tal vez soy sólo yo, si desperté tarde, si me cegué por seguir un ritmo constante, no parar y no defraudar a nadie, si debería haber sido más estricta conmigo o si hay más gente a la que le pasa, si hay más cabezas de veintipico años preguntándose lo mismo.
Por eso me preocupa que a los 18 haya que decidir y endeudarse millones, que a los 23 haya que tener experiencia laboral (con la que nadie parte, pero que todo empleador pide). Me preocupa que a esta edad haya que tener que pensar como alguien de 40, teniendo 20 años menos, tanto en edad cronológica como en práctica. Me pregunto si es correcto que todo tenga que ser tan rápido y por qué se ha establecido así.
¿Ven como siguien surgiendo preguntas? Preguntas que antes no me hacía porque te enseñan desde chico que es así y punto.
Algunos puntos que me surgen con convicción:
Pto. 1: creo que salir del colegio no debería ser sinónimo de entrar a la universidad.
Pto. 2: creo que entrar a la universidad no debería ser una obligación (que aunque no se diga explícitamente, todos sabemos que en esta sociedad es así).
Pto. 3: creo que la edad cronológica no debería ser una cláusula de ordenamiento social en algunas situaciones.
Pto. 4: para los 23 años (edad de término "normal" de una carrera) no creo que sea mucha la gente que se sienta realmente adulta.
Preguntas: ¿Por qué todos siguen estudiando? ¿Por qué buscan especializaciones y al final terminan haciendo algo nada que ver? ¿Por qué cada vez más jóvenes se toman un año al salir del colegio? Esta última la puedo responder mirando dentro de la misma pregunta: porque son JÓVENES.
Porque yo con 23 años sigo siendo joven a pesar que la sociedad (al menos en Chile) me intente internar en el sistema adulto. Hoy puedo ser una joven responsable, no así una adulto responsable, pero el salto de una categoría a otra es abismante. Si a mi me dicen: ponle una edad a cada término, sin analizar nada, al primero le pongo entre 15 y 17 y al segundo más de 30.
Yo con 23 años aún sigo descubriendo el mundo (cosa que NUNCA se deja de hacer, pero que hoy conozco mucho menos que en varios años más).
Yo con 23 años (aún tengo 22, pero la inercia de contar los años desde el nacimiento me hace aumentar la edad automáticamente, me sigo mimetizando con la sociedad) no sé si realmente soy capaz de adentrarme en un mundo al que me empujan por el sólo hecho de terminar una carrera a tiempo.
¿Qué son 23 años en comparación a tantas historias? No son ni el tercio de un hogar de ancianos, no son ni la mitad de una vida común.
23 años son un mísero número de vueltas al sol. Cuántas miles de vueltas ya ha dado, tantas que nos dejan en la insignificancia.
Dejo abiertas unas preguntas: ¿es necesario vivir tan rápido? ¿es realmente normal seguir a la manada y al estándar? ¿por qué no nos dan el tiempo de conocernos bien?.

Pd: consejo modesto: amen sus cumpleaños porque es una celebración, una fiesta, una vida, no por el número, no le den más importancia a cumplir 15 o 18 que 19 o 23, porque el número de la edad no decide, ni te obliga a pensar cómo se cree que se debe hacer. No te intereses por lo que a las personas de tu edad les interesa si a ti no te gusta. No reprimas tus propios gustos por calificarse de infantiles o adultos. No te prohíbas relaciones con personas por la diferencia de edad. La edad es sólo un número que te dice hace cuántos años naciste, así, superficialmente y nada más.


lunes, 12 de junio de 2017

Cuando hacemos lo que amamos

¿Cuándo nos damos cuenta que estamos haciendo algo que amamos?
¿Cuando te saca una sonrisa de sólo pensarlo o cuando te ahogas en un vaso de agua porque no te sale perfecto?
¿Cuando se vuelve fácil y de corrido o cuándo tropiezas mil veces hasta que lo logras?
Cuando hacemos algo que amamos no siempre sale todo bien, los altos y bajos de los montes se ven desde lejos, pero no nos detenemos a hacernos la cabeza y encerrarnos en la negativa terca y severa.
Cuando hacemos algo que amamos nos lanzamos al vacío, no vemos el fondo y no nos importa. Volamos y volamos sin saber a donde llegaremos y esa es nuestra preocupación más pequeña dentro de todo.
Cuando hacemos algo que amamos no nos detienen ni mil tormentas, ni sus truenos, ni sus relámpagos porque sabemos que en algún momento el sol saldrá.
Cuando hacemos algo que amamos nos sumergimos en la imaginación y la fantasía de irrealidades que pronto concretaremos, más que en nuestras mentes, en nuestros actos.
Cuando hacemos algo que amamos, al final del día nos sentimos satisfechos, nos sentimos libres y con ganas de hacer más de eso que amamos.
Cuando hacemos algo que amamos, no nos amarramos a la silla, soltamos las ataduras y las raíces que nos mantienen aquí para seguir hacia donde queremos ir.
Cuando hacemos algo que amamos, nada nos detiene, los espejismos se vuelven sustanciales, los sueños se delimitan sin dejar de enriquecerse.
Cuando hacemos algo que amamos, no tenemos miedo de fracasar, porque no existe el fracaso en el amor profundo que sentimos por eso, porque no hay fronteras, ni barreras, ni un espacio definido para hacer crecer eso que tanto amamos hacer.

sábado, 10 de junio de 2017

El miedo al fracaso

Nos refugiamos en el karma, en el destino, en Dios, por miedo a fracasar como buenas personas, porque "todo vuelve" decimos si nos hacen mal, pero no creemos que podemos ser nosotros los que invertimos eso con nuestro bien.
Nos entretenemos mirando de lejos como todos saltan el acantilado, por miedo a fracasar en ese salto único y sin vuelta, porque mejor que otro lo haga, si está más cerca del río, pero no nos damos cuenta que nosotros también lo estamos desde otra perspectiva.
Nos sentamos entre cuatro paredes mientras el de allá vive en la selva, se roza con panteras y alimenta el ocio de tu vista, por miedo al fracaso de sobrevivir a sus garras, porque es más cómodo y seguro mirar desde lejos sin arriesgarse.
Nos largamos horas y horas dando cátedras, pero no nos metemos en problemas como el que lucha a mano limpia, por miedo al fracaso de esa guerra que tanto proclamamos, porque mejor que la bala le llegue a él, mientras yo te miro y hablo desde la otra esquina.
O por el contrario nos quedamos en silencio, que nadie nos vea, por miedo a fracasar en el caso que nos sorprendan, porque es mejor esconderse y que ese grite por mi.
Nos pintamos de religiosos, políticos, empresarios, mentes ricas en sabiduría, según la ocasión lo amerite, por miedo a fracasar en una primera pregunta, porque tenemos que saber todo de todo, porque no hay forma de que quedes como un ignorante, porque no puedes darte el lujo de no saber qué decir en esta sociedad llena de genios aún no descubiertos.
Le tenemos miedo a surgir, a arriesgar, a ser nosotros mismos. Le tenemos miedo a la gente, a sus represalias, a sus otros gustos. Nos asusta no tener un ingreso económico seguro y estable. Nos reprimen aquellos que fingen. Nos sentimos mejor o al menos más tranquilos si dejamos que la vida pase, pero no por nosotros, sino por al lado y la miramos sin decir nada.
Nos da miedo el fracaso, nos da miedo fracasar, nos da miedo ser fracasados, nos da miedo que nos crean fracasados, nos da miedo el miedo al fracaso.

lunes, 5 de junio de 2017

No necesitas saber mi nombre para conocerme, ni mi cara, ni mi cuerpo. 
Nada de eso refleja quien soy.
Quizás podrías comenzar por preguntarme mis gustos, mis preferencias, disgustos y trivialidades.
Puedes preguntarme cosas absurdas porque me gusta darles un giro y hacerlas interesantes. 
Puedes dejarme escucharte, preguntar lo que opino de ti, si concuerdo con tus pensamientos o si puedo darte un buen consejo.
Luego, (o antes) podemos hablar de cosas existenciales, de la vida, de las personas, de que pasa por sus mentes y por las nuestras, del universo.
Podemos conversar de temas contingentes -previamente investigados, porque no quiero escuchar incoherencias o un "idem"-.
Me gustaría que me des tus puntos de vista.
Qué te parece si nos tomamos un café, nos reímos un poco, nos acordamos del pasado, nos contamos el presente, soñamos el futuro y nos conocemos de verdad.

jueves, 1 de junio de 2017

01 Junio 2017

Hay días que me descubro más. Pienso en cosas que hace mucho no pensaba. 
Me miro por dentro, me veo unos cuantos años atrás, cuando tenía más personas, pero menos verdaderas. Me vuelvo a reencontrar con esa yo de 15 -17 que se la pasaba imaginando cosas imposibles, sin sentido o superficiales. Cuando me faltaba ese alguien cable a tierra que me mostrara cómo es el mundo en realidad.
Hoy me siento a pensar en silencio y de pronto aparecen algunas perosnas de mi pasasdo que me hicieron tanto bien y ahora lo vuelven a hacer.
También pienso en las nuevas personas que llegaron y me ayudaron a resolver los crucigramas de mi mente enredada.
No sé quienes son los buenos y los malos, pero sí sé cómo han influido en mis decisiones y forma de ver la vida.
Gracias a aquiellos que me aconsejaron y a los que me dejaron vivir, a los que me cuidaron y a los que lo hacen hoy, a los que me escuchan, a los que solamente miraron.
La vida no deja de pasar, no se detiene por una sola alma pensante.
El mundo cambia, mis pensamientos cambian, la música que escucho cambia y las personas que me rodean también, pero siempre está el que nunca cambió su esencia, el que se queda manteniendo sus mejores convicciones, el que demuestra que todo puede mejorar.
No hay manera de que olvide muchas cosas, pero sí de transformarlas para que el hoy sea mejor que el ayer.
En el silencio y la melodía encuentro la calma, una que me mantiene para seguir el rumbo de lo que venga. Y a ti que nunca te fuiste, que estuviste en el más recóndito de mis pensamientos, gracias por estar de nuevo aquí.

jueves, 11 de mayo de 2017

1.48

La vida nunca fue fácil. A los 2 no sabes hablar y es difícil darte a entender, a los 7 es difícil sumar, a los 12 no entiendes tu cuerpo, a los 15 no entiendes tu mente, a los 18 no sabes que elegir en la vida, a los 20 puedes no enteder a la sociedad y así sucesivamente. 
La vida nunca fue fácil. No digas "quiero volver a ser un niño sin preocupaciones" porque siempre hubo algo que nos costó. Atarse los cordones, saltar en un pie, pronunciar una palabra, dormir fuera de casa. Todo tiene su dificultad propia en el momento indicado. Lo importante es superar cada cosa que nos parece un obstáculo y luego pensar "lo hice, lo logré, puedo seguir".

miércoles, 10 de mayo de 2017

En marcha

Siempre hay una salida en la adversidad, en la más oscura de las cuevas, en el más profundo de los pozos. Siempre hay una estrella que ilumina el camino. Siempre existe esa brisa que nos ayuda a respirar la calma. 
En cada destino hay una decisión propia y nadie es el más indicado para decir qué es lo mejor. Sólo uno puede saber hacia dónde va, sólo uno puede elegirlo.
Siempre hay una idea que puede recubrirnos con todas sus fuerzas y nosotros quererla y apostar por ella.
Siempre, siempre la mente juega al favor de quien lo desee, de ella o de ti, tú eliges de quién.
No mires hacia abajo en la altura si tienes vértigo, no mires las paredes en una habitación pequeña si tienes claustrofobia, no apagues la luz si te da miedo la oscuridad, no hagas lo que te hace mal.
Por eso camina hacia adelante, frente en alto, ideas claras, corazón abierto y mente sin fronteras.

viernes, 5 de mayo de 2017

Buscar

Y entonces vas, sin luz
Sin almas ajenas,
sin brillos oscuros.

Y entonces te encuentras,
resucitas caminos de entierro,
reforestas eso que todo perdió.

Como caminan las almas en pena,
Y vuelan sobre ti sus disgustos,
Y tú que solías perderte,
te encuentras.

Te encuentras y te entiendes,
conspira a tu favor,
el sonido ensordecedor de los vientos,
y entonces tú,
te encuentras.

¿Dónde te habías metido?
¿En qué callejón oscuro?
¿Bajo qué mantas poderosas?

Y entonces recuerdas la historia,
olvidas segundos inesperados,
Sobrevives a la tormenta.

Y entonces tú,
te encuentras.

lunes, 24 de abril de 2017

No te vas a olvidar

No te vas a olvidar de todo lo que viviste cuando llegues al final y mires hacia atrás.
Vas a levantar tu mano queriendo objetar, pero ya no habrán respuestas válidas porque hiciste todo en el camino.
Cuando vayas avanzando no pienses tanto, después habrá tiempo de recordar qué estuvo bien y qué estuvo mal.
La conclusión siempre será favorable, pues no hay nada que hayas hecho sin coraje, porque no cabe duda que avanzaste.
Vas a dar media vuelta y observar por encima del todo como quisiste hacer hace mucho y te darás cuenta que lo que pasó fue por una buena razón o varias buenas razones.
Olvidarás lo que te dije hace un rato que no harías porque querrás comenzar de nuevo, darle un giro a la historia y caminar sin estorbos.
Mantente en alto, que de abajo no se ve bien el paisaje, súbete a los árboles si es necesario y convierte ese fantasma en una capa que te ayude a volar más arriba de lo que puedas imaginar.
Quizás se te acabe el aire un poco, pero qué haces respirando cuando puedes alcanzar el cielo con las manos y vivir sólo del alma.
Recordarás, no hay duda alguna, que lo que fuiste un día, puede que no seas mañana y cambiarás las alas por nuevas aventuras donde quiera que vayas.

sábado, 22 de abril de 2017

La niña

Una roca en la espalda,
Un tropiezo por segundo,
media pila de carga,
más de un mundo en su mundo.

Caminaba sin decir nada,
y avanzaba, claro que avanzaba,
pero jamás pensó que un día,
esa roca se haría pesada.

¿A dónde vas tan apurada?
Yo no veo a nadie más aquí,
¿A dónde quieres ir?
Yo no sé si hay más camino.

Y entre las vueltas que se daba,
armó su propio pozo,
sin fondo, infinito,
inundado de estrellas caídas.

Casi como un cielo nuevo,
dejó la roca en el suelo,
miró arriba, miró abajo,
dos iguales templos.

Ahí se quedó la niña,
sola, pero bien acompañada,
cantaba en las mañanas,
y pensaba, sin apuros, pensaba.

¿A dónde ir ahora?
Ya no tienes peso encima,
corre, como nunca,
avanza, como siempre.

Frente a frente

Quise ser perfecta, quise ser silenciosa, quise ser recatada, quise ser lo que el mundo alababa, quise ser tanto y al final fui nada. Porque no se puede ser lo que no es, no se puede transformar algo que no tiene vuelta. Se puede tapar con millones de apariencias que finalmente se derriten para dejar ver lo que en realidad es. Ni si quiera tú sabes lo que es, aún le estás buscando la forma.
Quise ser lo que gustaba cuando a mi ni me llamaba, me ponía tanto que poco a poco el tiempo lo sacaba.
Renuncié a gustos pobres de corazones grandes por ver en la superficie cómo todo se maquillaba.
Me dispuse a contar una por una las hojas en un jardín, sin darme cuenta que estaba atrapada en un laberinto, en el cual de la salida nadie hablaba.
Entregué palabras a quienes no las merecían, mientras dejaba en silencio a quienes me tendieron la mano sin decir nada.
Caminé por desiertos en busca de flores que resultaron ser oasis. No sabía que en el invierno se aprecian aún más esos colores.
Me volví aquello que tanto odiaba, sin sentir en realidad que estaba atrapada, que el miedo encajaba en cada pared y los sueños estaban afuera, esperando que los llamara.
Casi por un segundo intenté seguir, un segundo que parecieron años, pero nada puede esconder lo que no es, porque lo que no es finalmente se escapa y te deja a ti, desnuda frente a frente con la vida que buscabas.

sábado, 15 de abril de 2017

Te quiero querer como el cielo quiere a sus nubes aun negras de lluvia.
Te quiero querer sin importar cuanto tiempo haya pasado desde la última vez.
Te voy a querer para asegurarme la historia sin pena ni gloria.
Te quiero de cerca porque de lejos ya ha sido suficiente.
Te quise en la tormenta y en las olas que agitadas salpicaban todas nuestras particularidades.
Cómo te quiero, de qué forma, de qué manera.
Te tengo que cantar para que en la melodía lo descubras o caminar atrás tuyo en silencio para que sientas mis pasos y mi aliento.
Yo por mientras voy a escuchar el huracán que se aproxima y no me moveré, a ver si logras llegar por cuenta propia y no como si no quisiera la cosa.

jueves, 13 de abril de 2017

Paz

Sólo necesito paz, interior para quererme, conocerme, valorarme y demostrarme que soy capaz de hacer. Exterior para sanar al mundo, observar la alegría, las sonrisas eternas, los ojos chinitos cuando ríen.
Sólo necesito paz para contagiar a la gente, gestos sinceros, caricias sin pena. Paz para vivir el día a día sin miedo, para soñar despiertos, para soñar en grande. Paz para alcanzar los sueños, vivirlos y entregarse a ellos. Paz para que nadie lleve odio encima, paz para liberarnos de mensajes oscuros, para caminar entre multitudes distinguiéndonos uno a uno.
Paz es lo que necesitamos para mantenernos uno al lado del otro sin pasarnos a llevar, sin aplastarnos, sin denigrarnos. Paz para crear confianza entre mundos lejanos, darnos manos y miradas, sonrisas y carcajadas. Paz para tomarnos del codo, unirnos en mente, en alma y juntos crecer con la cabeza en alto. Mirarnos desde dentro a todos al mismo tiempo y rescatar del conjunto una sola sensación, la paz.
Encontremos en el polvo la salida convirtámosla en aire puro, en nuevo comienzo. Demos más paz de la que piden y menos guerra de la que existe.

jueves, 6 de abril de 2017

Alma en lluvia

Está lloviendo. ¿Qué se hace cuando llueve? ¿Se sale igual que cuando hay sol o hay que esconderse debajo de las sábanas? Cuando llueve ¿hay que mojarse y disfrutar de las gotas que después te dejan pegajosa o hay que sentarse con un té a mirar por la ventana sin que te toquen? ¿Hay que salir corriendo a ponerse bajo la lluvia y tomarse el agua que cae para que te quite la sed y cerrar los ojos para que no entre por ellos como lágrimas al revés? ¿Qué se hace cuando llueve? ¿Ponerse a cocinar masas y a mirar la tele para dejar de escuchar el ruido de los chaparrones sobre los techos o mejor en silencio sentarse a cambiarle la cara a esos ruidos e imaginarse tantas otras cosas?
Cuando llueve se puede hacer de todo, en la lluvia está agua que riega los ánimos.
Vas por la calle y pisas un charco, enemigo mortal de los peatones, lindo regalo que dejaron las nubes oscuras, gran arma letal de los autos, es lluvia, en otro sentido, pero lluvia.
Dicen que la lluvia limpia malas energías y se las lleva en el viento, renueva y hace florecer.
Deberíamos todos darnos cuenta cuando llueve en uno y cuando llueve en el otro, si la lluvia no mata, sólo moja un poco.

Está lloviendo y no cierro la ventana, porque no le tengo miedo al agua, ni a sus fieles acompañantes: el frío, el viento, la oscuridad, el miedo.
Está lloviendo y como caen las gotas caen las palabras y mojan todo y dejan gran desastre. Pero sin la lluvia no se vive y sin las palabras tampoco.
Veo como se mueven los árboles, no sé si por el viento o por las gotas que se ven pequeñitas y miserables, pero que juntas pueden derribar mounstros de 3 metros, igual que las palabras.
Esa lluvia que choca con los techos me canta canciones de pura melodía, cada choque es un sonido distinto y cada sonido se junta con otro y así suenan los tambores de tormenta. Suenan fuerte con alevosía hasta que el cielo se cansa y empiezan a susurrar gotas, despacito, pequeñitas, pero no falta que venga otra nube camuflada entre tanto gris para formar una nueva canción estridente.
Y si el cielo se agota, ¿cómo uno no? Y se vuelve a dormir en paz, porque todo acaba como tiene que acabar y si no hay cansancio que se disfrute, que la lluvia trae tanto y se lleva más, que las almas pueden renovarse en el hastío y en la inundación de las aguas que dicen venir de la lluvia.

sábado, 11 de marzo de 2017

Anda

Y dónde está el tiempo, mi tiempo
Y dónde está el silencio, ese que me gobernaba.
Dónde dejaste las palabras que me callaba.

¿Cómo se hace para avanzar, para que la vida no te deje?
¿Se aprende acaso?
¿O es posible llevarlo dentro?

Voy a liberar los pensamientos, para que vayan solos.
Voy a descansar en el viento que hace ruido.
Y tú, tú que estás riendo, sigue haciéndolo.
Y tú, tú que estás llorando, sigue haciéndolo.

Porque, ¿de dónde sacamos vida si no la vivimos?
¿De dónde recogemos recuerdos si no caminamos?

Entrega todo, no dejes nada y avanza.
Avanza con la corriente en contra,
Avanza cuando esté a tu favor.

Donde va el sendero, anda.
Si no hay huellas, hazlas.
Si no hay luz, enciende tu alma.

viernes, 10 de marzo de 2017

Quién eres

Nos liamos la vida pensando en qué queremos ser, en quién queremos ser, mientras la vida misma se nos pasa y no nos damos cuenta. O tal vez sí, tal vez nos damos cuenta que la vida está pasando y eso queremos, por miedo.
Todos los días alguien te pregunta implícitamente quién eres. Todos los días tu respuesta es la misma, sin pensarlo dos veces. Todos los días eres quien estudia para sacar una carrera, quien sale de fiesta para divertirse, quien recorre el mismo camino para llegar a tu destino.
Todos los días eres alguien que no sabes si quieres y si sí, dime si no te ha comido la rutina.
¿Entregaste todo para ser quien eres? ¿Lo harías para ser quien quieres ser?
¿Olvidaste tus miedos y te lanzaste al vacío? ¿o todavía estás luchando con la cuerda que te ata a la piedra?
A veces estamos aquí sin estar realmente. A veces nos paramos en la punta del iceberg para no ahogarnos.
Empecemos a ser quienes queremos ser y no lo que somos. Y si ya eres eso, entonces avanza, entonces esfuma tus miedos y alcanza tus metas.
Muchas veces la guía de la vida te come, muchas veces se duda, se pierde. Pero ¿dónde estaríamos si sólo hubiésemos ganado? Quizás en el fin sin recuerdos, sin experiencias, sin la esencia que te hace ser.

martes, 7 de marzo de 2017

No estás solo

No estás solo, aunque no tengas compañía.
En este silencio donde se esconden palabras, no estás solo.
A veces, creemos que porque no hay alguien físicamente, no hay alguien de alma, pero no sabemos que las personas pueden encontrarse cerrando los ojos, abriendo el corazón y susurrando palabras.
Es más fácil pensar que estas solo, que asumir la responsabilidad de tener a alguien al lado, porque no es cualquier cosa mantenerse.
Es más fácil quedarse callado y seguir el camino en la inercia, pisando el aire. Pero si hay un precipicio qué? quién te avisa?
A veces nuestros ojos no miran lo que ven, a veces se inventan mundos y ahí es donde aparece ese alguien, que tú escondes, que está ahí, pero que esquivas.
No tengas miedo de echarle un vistazo, no tengas miedo de salir a dar un paseo. No hay mejor lugar que donde hay dos, no hay mejor lugar que donde puedes ir sin decir nada y sólo sentir. No hay mejor lugar que donde te puedan acompañar hasta lo más lejos y cuando ya no haya más, inventar lo que sigue, porque donde caben dos, cabe un mundo entero.

sábado, 4 de marzo de 2017

#Ojaláveastodasmisimperfecciones

Ojalá puedas ver todas mis imperfecciones. Manchas, rojeces, poros, pliegues. Mis dientes no son perfectos, tengo un ojo más grande que el otro, las cejas diferentes, no me peino siempre, mi cara se hincha, mi cuerpo se hincha. No siempre estoy contenta, no siempre sonrío en la mañana. Ojalá puedas ver que soy real y no de comercial, ojalá puedas ver que estas características son propias y verdaderas, que la piel perfecta no existe, que las caras son asimétricas, que un millón de filtros te ponen igual a la de la tele, pero no a la que eres por dentro. Que no te hagan creer que tienes que ser su perfección, sé tu propia perfección, vístete como quieras, no como sale en las revistas, enamórate de quien quieras, no del que te conviene, no del que te elige la sociedad, no del que se ve bien para el resto, no de "él" si así lo sientes. Ojalá puedas ver todas mis imperfecciones, ojalá puedas ver todas las tuyas, ojalá puedas vivir tranquila con eso, ojalá seas quien quieres ser con todo lo que ya tienes. Ojalá te des cuenta que no necesitas ser perfecta para la sociedad para ser feliz. No necesitamos estereotipos, necesitamos realidad, inteligencia, igualdad de género y amor propio.