Hay días que me descubro más. Pienso en cosas que hace mucho no pensaba.
Me miro por dentro, me veo unos cuantos años atrás, cuando tenía más personas, pero menos verdaderas. Me vuelvo a reencontrar con esa yo de 15 -17 que se la pasaba imaginando cosas imposibles, sin sentido o superficiales. Cuando me faltaba ese alguien cable a tierra que me mostrara cómo es el mundo en realidad.
Hoy me siento a pensar en silencio y de pronto aparecen algunas perosnas de mi pasasdo que me hicieron tanto bien y ahora lo vuelven a hacer.
También pienso en las nuevas personas que llegaron y me ayudaron a resolver los crucigramas de mi mente enredada.
No sé quienes son los buenos y los malos, pero sí sé cómo han influido en mis decisiones y forma de ver la vida.
Gracias a aquiellos que me aconsejaron y a los que me dejaron vivir, a los que me cuidaron y a los que lo hacen hoy, a los que me escuchan, a los que solamente miraron.
La vida no deja de pasar, no se detiene por una sola alma pensante.
El mundo cambia, mis pensamientos cambian, la música que escucho cambia y las personas que me rodean también, pero siempre está el que nunca cambió su esencia, el que se queda manteniendo sus mejores convicciones, el que demuestra que todo puede mejorar.
No hay manera de que olvide muchas cosas, pero sí de transformarlas para que el hoy sea mejor que el ayer.
En el silencio y la melodía encuentro la calma, una que me mantiene para seguir el rumbo de lo que venga. Y a ti que nunca te fuiste, que estuviste en el más recóndito de mis pensamientos, gracias por estar de nuevo aquí.
Me miro por dentro, me veo unos cuantos años atrás, cuando tenía más personas, pero menos verdaderas. Me vuelvo a reencontrar con esa yo de 15 -17 que se la pasaba imaginando cosas imposibles, sin sentido o superficiales. Cuando me faltaba ese alguien cable a tierra que me mostrara cómo es el mundo en realidad.
Hoy me siento a pensar en silencio y de pronto aparecen algunas perosnas de mi pasasdo que me hicieron tanto bien y ahora lo vuelven a hacer.
También pienso en las nuevas personas que llegaron y me ayudaron a resolver los crucigramas de mi mente enredada.
No sé quienes son los buenos y los malos, pero sí sé cómo han influido en mis decisiones y forma de ver la vida.
Gracias a aquiellos que me aconsejaron y a los que me dejaron vivir, a los que me cuidaron y a los que lo hacen hoy, a los que me escuchan, a los que solamente miraron.
La vida no deja de pasar, no se detiene por una sola alma pensante.
El mundo cambia, mis pensamientos cambian, la música que escucho cambia y las personas que me rodean también, pero siempre está el que nunca cambió su esencia, el que se queda manteniendo sus mejores convicciones, el que demuestra que todo puede mejorar.
No hay manera de que olvide muchas cosas, pero sí de transformarlas para que el hoy sea mejor que el ayer.
En el silencio y la melodía encuentro la calma, una que me mantiene para seguir el rumbo de lo que venga. Y a ti que nunca te fuiste, que estuviste en el más recóndito de mis pensamientos, gracias por estar de nuevo aquí.
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