lunes, 24 de abril de 2017

No te vas a olvidar

No te vas a olvidar de todo lo que viviste cuando llegues al final y mires hacia atrás.
Vas a levantar tu mano queriendo objetar, pero ya no habrán respuestas válidas porque hiciste todo en el camino.
Cuando vayas avanzando no pienses tanto, después habrá tiempo de recordar qué estuvo bien y qué estuvo mal.
La conclusión siempre será favorable, pues no hay nada que hayas hecho sin coraje, porque no cabe duda que avanzaste.
Vas a dar media vuelta y observar por encima del todo como quisiste hacer hace mucho y te darás cuenta que lo que pasó fue por una buena razón o varias buenas razones.
Olvidarás lo que te dije hace un rato que no harías porque querrás comenzar de nuevo, darle un giro a la historia y caminar sin estorbos.
Mantente en alto, que de abajo no se ve bien el paisaje, súbete a los árboles si es necesario y convierte ese fantasma en una capa que te ayude a volar más arriba de lo que puedas imaginar.
Quizás se te acabe el aire un poco, pero qué haces respirando cuando puedes alcanzar el cielo con las manos y vivir sólo del alma.
Recordarás, no hay duda alguna, que lo que fuiste un día, puede que no seas mañana y cambiarás las alas por nuevas aventuras donde quiera que vayas.

sábado, 22 de abril de 2017

La niña

Una roca en la espalda,
Un tropiezo por segundo,
media pila de carga,
más de un mundo en su mundo.

Caminaba sin decir nada,
y avanzaba, claro que avanzaba,
pero jamás pensó que un día,
esa roca se haría pesada.

¿A dónde vas tan apurada?
Yo no veo a nadie más aquí,
¿A dónde quieres ir?
Yo no sé si hay más camino.

Y entre las vueltas que se daba,
armó su propio pozo,
sin fondo, infinito,
inundado de estrellas caídas.

Casi como un cielo nuevo,
dejó la roca en el suelo,
miró arriba, miró abajo,
dos iguales templos.

Ahí se quedó la niña,
sola, pero bien acompañada,
cantaba en las mañanas,
y pensaba, sin apuros, pensaba.

¿A dónde ir ahora?
Ya no tienes peso encima,
corre, como nunca,
avanza, como siempre.

Frente a frente

Quise ser perfecta, quise ser silenciosa, quise ser recatada, quise ser lo que el mundo alababa, quise ser tanto y al final fui nada. Porque no se puede ser lo que no es, no se puede transformar algo que no tiene vuelta. Se puede tapar con millones de apariencias que finalmente se derriten para dejar ver lo que en realidad es. Ni si quiera tú sabes lo que es, aún le estás buscando la forma.
Quise ser lo que gustaba cuando a mi ni me llamaba, me ponía tanto que poco a poco el tiempo lo sacaba.
Renuncié a gustos pobres de corazones grandes por ver en la superficie cómo todo se maquillaba.
Me dispuse a contar una por una las hojas en un jardín, sin darme cuenta que estaba atrapada en un laberinto, en el cual de la salida nadie hablaba.
Entregué palabras a quienes no las merecían, mientras dejaba en silencio a quienes me tendieron la mano sin decir nada.
Caminé por desiertos en busca de flores que resultaron ser oasis. No sabía que en el invierno se aprecian aún más esos colores.
Me volví aquello que tanto odiaba, sin sentir en realidad que estaba atrapada, que el miedo encajaba en cada pared y los sueños estaban afuera, esperando que los llamara.
Casi por un segundo intenté seguir, un segundo que parecieron años, pero nada puede esconder lo que no es, porque lo que no es finalmente se escapa y te deja a ti, desnuda frente a frente con la vida que buscabas.

sábado, 15 de abril de 2017

Te quiero querer como el cielo quiere a sus nubes aun negras de lluvia.
Te quiero querer sin importar cuanto tiempo haya pasado desde la última vez.
Te voy a querer para asegurarme la historia sin pena ni gloria.
Te quiero de cerca porque de lejos ya ha sido suficiente.
Te quise en la tormenta y en las olas que agitadas salpicaban todas nuestras particularidades.
Cómo te quiero, de qué forma, de qué manera.
Te tengo que cantar para que en la melodía lo descubras o caminar atrás tuyo en silencio para que sientas mis pasos y mi aliento.
Yo por mientras voy a escuchar el huracán que se aproxima y no me moveré, a ver si logras llegar por cuenta propia y no como si no quisiera la cosa.

jueves, 13 de abril de 2017

Paz

Sólo necesito paz, interior para quererme, conocerme, valorarme y demostrarme que soy capaz de hacer. Exterior para sanar al mundo, observar la alegría, las sonrisas eternas, los ojos chinitos cuando ríen.
Sólo necesito paz para contagiar a la gente, gestos sinceros, caricias sin pena. Paz para vivir el día a día sin miedo, para soñar despiertos, para soñar en grande. Paz para alcanzar los sueños, vivirlos y entregarse a ellos. Paz para que nadie lleve odio encima, paz para liberarnos de mensajes oscuros, para caminar entre multitudes distinguiéndonos uno a uno.
Paz es lo que necesitamos para mantenernos uno al lado del otro sin pasarnos a llevar, sin aplastarnos, sin denigrarnos. Paz para crear confianza entre mundos lejanos, darnos manos y miradas, sonrisas y carcajadas. Paz para tomarnos del codo, unirnos en mente, en alma y juntos crecer con la cabeza en alto. Mirarnos desde dentro a todos al mismo tiempo y rescatar del conjunto una sola sensación, la paz.
Encontremos en el polvo la salida convirtámosla en aire puro, en nuevo comienzo. Demos más paz de la que piden y menos guerra de la que existe.

jueves, 6 de abril de 2017

Alma en lluvia

Está lloviendo. ¿Qué se hace cuando llueve? ¿Se sale igual que cuando hay sol o hay que esconderse debajo de las sábanas? Cuando llueve ¿hay que mojarse y disfrutar de las gotas que después te dejan pegajosa o hay que sentarse con un té a mirar por la ventana sin que te toquen? ¿Hay que salir corriendo a ponerse bajo la lluvia y tomarse el agua que cae para que te quite la sed y cerrar los ojos para que no entre por ellos como lágrimas al revés? ¿Qué se hace cuando llueve? ¿Ponerse a cocinar masas y a mirar la tele para dejar de escuchar el ruido de los chaparrones sobre los techos o mejor en silencio sentarse a cambiarle la cara a esos ruidos e imaginarse tantas otras cosas?
Cuando llueve se puede hacer de todo, en la lluvia está agua que riega los ánimos.
Vas por la calle y pisas un charco, enemigo mortal de los peatones, lindo regalo que dejaron las nubes oscuras, gran arma letal de los autos, es lluvia, en otro sentido, pero lluvia.
Dicen que la lluvia limpia malas energías y se las lleva en el viento, renueva y hace florecer.
Deberíamos todos darnos cuenta cuando llueve en uno y cuando llueve en el otro, si la lluvia no mata, sólo moja un poco.

Está lloviendo y no cierro la ventana, porque no le tengo miedo al agua, ni a sus fieles acompañantes: el frío, el viento, la oscuridad, el miedo.
Está lloviendo y como caen las gotas caen las palabras y mojan todo y dejan gran desastre. Pero sin la lluvia no se vive y sin las palabras tampoco.
Veo como se mueven los árboles, no sé si por el viento o por las gotas que se ven pequeñitas y miserables, pero que juntas pueden derribar mounstros de 3 metros, igual que las palabras.
Esa lluvia que choca con los techos me canta canciones de pura melodía, cada choque es un sonido distinto y cada sonido se junta con otro y así suenan los tambores de tormenta. Suenan fuerte con alevosía hasta que el cielo se cansa y empiezan a susurrar gotas, despacito, pequeñitas, pero no falta que venga otra nube camuflada entre tanto gris para formar una nueva canción estridente.
Y si el cielo se agota, ¿cómo uno no? Y se vuelve a dormir en paz, porque todo acaba como tiene que acabar y si no hay cansancio que se disfrute, que la lluvia trae tanto y se lleva más, que las almas pueden renovarse en el hastío y en la inundación de las aguas que dicen venir de la lluvia.