jueves, 4 de diciembre de 2014

Felicidad

Si quieres regalarme una sonrisa cuando veas que mi día está gris, hazlo. No hay corazón más triste que el del que nadie se preocupa. Habiendo tantas y miles de maneras de ponerlo contento, una sonrisa bastará si viene de ti, o de quien sea que logre hacer feliz el alma.
Recordaré el regalo más simple por el resto de mis días, porque es el que más amor lleva, más que el que cuesta un ojo de la cara y se ha comprado a regañadientes.
Gracias a quién ama con el corazón abierto y no teme las heridas porque es más fuerte que ellas, gracias por darme parte de tu tiempo cuando tenías tanto que hacer por verme con la cabeza gacha.
Gracias, al que me miró en la calle sin saber quien era y sus ojos me dijeron que todo iba a estar bien.
Gracias a tí por llamarme tantas veces y darme consuelo, y darme tranquilidad y felicidad en poquitas palabras.
Yo sé que a veces cuesta comprender. Que los zapatos del otro a lo mejor están manchados mientras que los tuyos brillan, pero quitartelos para acercarte a lo que pudiese sentir, para intentar dar paz, es la maravilla que digna al hombre de poseer la felicidad.
Plena y gracia, amada y por siempre bien deseada, felicidad. 

martes, 2 de diciembre de 2014

El camino

Yo no creo que tengas la capacidad de refugiarme. No creo que entiendas mis miedos, tal vez ni siquiera yo los entiendo.
Y a veces, aun que pasen cosas, nada es relevante y la piedra queda atrapada.
Es que no basta con un momento. Nadie me explicó que la vida es un laberinto, del cual hay que intentar salir airoso. Nadie me dijo siquiera que habría tantos acertijos y enredos y falsa soledad.
Puede ser que nadie lo supiera, aún así, exijo que me digan a donde ir. Sé seguir instrucciones, me cuesta inventarlas y hacer mi propio camino.
Muchas veces ideo planes en mi cabeza y ahí se quedan. Es difícil que bajen a la vida, no tienen pies y los míos no concuerdan con mis pensamientos.
Hacia dónde voy si todo mi cuerpo tiene distintas direcciones. Si el corazón va al norte, la mente al sur y ya no recuerdo si mis ojos o mi boca desea ir al oeste.
Qué camino seguir en el desierto o en el mar si no hay huellas que prueben se puede caminar.
Qué camino emprendo para subir la montaña más alta, si los senderos se borran cada vez que alguien llega al final.
Quizás, no hay caminos que seguir, ni huellas que pisar. Quizás de eso se trata. Quizás de quedarse quieto un rato y mirar.
Por qué avanzar a lo incierto, si podemos sentarnos a escuchar el silencio.
Qué más hermoso que mirar las olas romper dónde se les da la gana. A ellas no les importa quién ha pasado por su cuerpo o si nadie la ha visto crecer.
A todas las montañas les da igual si alguien llegó a su cima o si nadie se interesó en subirlas.
Ninguno de los puentes gigantes es consciente de lo que pasa sobre ellos y así yo, como ola, montaña y puente, olvido todo a mi al rededor y camino si quiero o me siento a esperar. A esperar nada si nada tengo que esperar.
Y así todos, aunque deseen caminar. Concuerdo en sentarse a mirar el cielo, sin razón. A conversar de cosas importantes con el aire, que a veces es más confiable que cualquiera.
Nada está perfecto, nada, nunca. Vamos a engañar de una forma tan sutil como caminar seguro y decidido aunque no tengamos camino, ni sendero, ni destino con un fin.

domingo, 30 de noviembre de 2014

Noviembre

Se va para que venga el siguiente,
y pasen cosas.
Mientras, dibujo mis venas con lápiz,
para que sepas que vivo,
para que mandes diciembre.

Entre unos y otros,
yo vivo.
Más que nunca, palpita aquí,
De rojo oscuro y oxidado todo.
Aquí, dentro de estas manos blancas.

De líneas azules y cielos claros,
entre mares cultivo vida.
Y vida se hace aquí, en canción.

Para preparse a salir,
de un mundo hacia el universo,
de torrentes torrantes a fines elegantes.
Pero es siempre la misma,
la que corre desde adentro,
no cambia jamás nunca.

Si te vas, vivo para que vengas,
para que llegue otro y aquí,
sigo en este nuevo nacimiento.
Vivo en vida, para el siguiente mes.



viernes, 31 de octubre de 2014

Cada quién

Que me incentiven a crear,
a poner letra en papel,
que me canten en la mañana,
para despertar la mente.

Quién se cree suficiente,
quién es quién para dar satisfacción,
habiéndo tanta vida suelta,
siéndo uno, puedo ser quién.

Cállense de repente,
que el silencio grita desesperado,
y las luces pronto estallan,
y las luces pronto iluminan lejano,

Que sobren las circunstancias,
que esto esté mal escrito,
que si me invitas no me importa,
yo acepto, en palabras cortas.

Exacto y en un respiro,
por poco dentro de los sentidos,
resulta que todo cae ahora,
y mañana vuelve cada quién a su sitio.

Es oscuro y encandila,
así de absurda la vida,
en tanto yo sigo aquí.
Que venga quién,
a rescatar almas perdidas.

Justo en particular

Lo mejor dentro del círculo, es amar todo y a todos un poquito más cada siguiente día o comenzar a amar al nuevo que haya logrado inventar una forma de entrar aquí. Entregar el amor que guardas pretenciosamente, a quien crees, lo merece.
Es bonito volver a comenzar, a caminar y mirar sin rencores. Es como de pronto, una puerta se abre, das un paso y no hay abismo, no caes.
Es como de pronto subes un escalón, el anterior desaparece y hacia arriba más de doce esperan.
Y entonces recuerdas que has olvidado todo de lo que no te quieres acordar y aunque suene confuso en palabras, sentirlo es más simple.
Lo simple se hace hermoso y lo hermoso es feliz. Y así, felices es como queremos todos un día vivir. Entonces, siempre luego de un "entonces" prosigue una historia concreta de la que quiero hablar. Una historia que es vida, sin embargo, es más facil hacerla parecer parte de un cuento.
Decíase que, amar es tan conciso como ser. No importa cuando, cómo, ni porqué. Menos a quién o a qué.
Cuando tan solo quieres, basta. Es necesario sentir que amas cuando vives pleno.
A veces, yo creo que vivo pleno, que amo plenamente y que disfruto el largo camino del sol cuando desaparece, que se hace largo en cinco minutos porque se deleita a pleno.
Ese sol que cae, el que hace su gracia cuando lo miro, es el que me enseña el momento preciso para vivir rebosante de satisfacción aunque los sueños aún sean sueños y el paso del caminante siga en el aire.
Es "cliché" lo de vivir como si fuera el último día. Pero es tan cierto que hoy es el fin, mientras no llegue el mañana, mientras no sea presente. Es tan literalmente verdadero y tan fantásticamente exacto.
Es tan impresionante lo literal de las palabras, que en una metáfora aun quedan bien.
Por qué cuestionarse tantas cosas, si en lo simple decimos que vivir no tiene preguntas, solamente se hace. Es una acción de momento instantáneo y pensar no está dentro de los planos que dibujé alguna vez. Hoy, pensar más de la cuenta queda prohibido y se borra de todo papel, porque se acepta sin ninguna duda el reflexionar y meditar tal como soñé un día, sin embargo, no entra en lo planteado el "correr detrás de la propia cola" porque es tan infinito como llegar aquí otra vez.
Así que, vamos a dejar tantas cosas atrás, a romper silencios inesperadamente, a sufrir si es necesario, a mirar de puntitas el cielo para vivirlo más de cerca y a sentir todo lo que es posible dentro de lo absurdo.
Nada es más importante que ser, que amar, que vivir, de un modo tan pulcro como cada quién lo crea. Nada es tan propio como actuar según el reflejo automático de lo que supones sin una certeza exacta. Y no es por llevar siempre la contra, pero todo aquí es perfecto para uno e imperfecto, aunque sea en lo más mínimo, para el prójimo.


viernes, 17 de octubre de 2014

Volver

No sabemos cómo ni porqué,
pero estamos aquí haciendo qué.
Dando todo por volver,
y retrocediendo el paso perfecto.

No recuerdo cómo fue,
que ayer todo era distante
y ahora estamos aquí,
tratando de hablar sin silencios.

La base del reencuentro no existe,
siempre es uno y el otro cae.
Todo se da vuelta
y el que fue uno, hoy ya no es.

Es flotar en la inmensidad,
y en el pecho revolotea,
Si no hay tormenta,
como explico lo de aquí dentro.

Y palpita fuerte, lejos.
Dentro de todo, una extraña sensación.
Confunden palabras, sonidos y claves.
Dónde busco ahora el corazón.

Dónde encuentro respuesta,
y si no hay preguntas,
a qué me doy solución.

Es volver a comenzar,
un camino recorrer,
y volver otra vez,
y volver otra vez.

martes, 30 de septiembre de 2014

Una verdad anónima.

Alguna vez, en algún momento, alguien me dijo que tenía que ser feliz, que para querer a alguien primero tenía que quererme a mí, que nada es imposible y que ningún problema es el fin.
Con decir alguien, no sé a quién referirme, con algún momento, tiene que ser dentro de estos veinte años... y no recuerdo quién me ha dado consejos. A veces no tengo memorias y sólo vivo el presente. Porque no sé si quiso decírmelo alguna persona en el exterior o fue esta voz aquí dentro que me hace escribir esto, de la cual no tengo nombre ni imagen, sin embargo, me hace hablar.
Supongo entonces que yo soy la que se repite a sí todos los días lo anterior. Que dice tantas cosas bonitas y estas frases utópicas que desearíamos que el mundo aplicara en la realidad.
Ahora, ¿es tan verdaderamente cierto lo que queremos? si cuando vemos a alguien feliz nos extrañamos, si cuando queremos viene quién dice que es mejor ir a paso lento, que cuando tenemos un problema, otra persona tiene otro peor. ¿Por qué?
Quiero que me respondan porqué es tan extraño ser feliz sin motivo aparente. Porqué hace falta querer a alguien más para darme cuenta que me tengo que querer a mí. Porqué nada es imposible, si hay cosas que certeramente no puedo hacer, sea como sea que lo intente. Por qué ningún problema es el fin, si para mi, mi problema es el fin del mundo.
Porqué nadie nos deja vivir a pleno, porqué tenemos que seguir las reglas universales de una moral injusta que no nos permite creer en lo que creemos.
Quiero creer en lo literal, sin que alguien me diga "es una metáfora", déjenme vivir en mis pensamientos inmortales si no quiero salir a enfrentar la realidad. Déjenme negar todo lo que no quiero ver y no me digan "tienes que ver la vida como es", tal vez el "como es" para mi es como yo quiero verlo, aunque tú me digas otra cosa.
No es justo que tenga que escuchar al resto porque es una forma cordial de aceptar ayuda. A lo mejor mi mente es lo suficientemente capaz de resolver mis inquietudes y nadie tenga que venir a rescatarme de una incertidumbre.
A lo mejor, quiero equivocarme tantas veces como pueda, sólo por el hecho de sentir esa tristeza de no poder llegar.
O en su defecto, de así entonces cuando vaya por el camino correcto disfrute con más ganas el sabor al acierto.
Es este para mí; no para ustedes, el tiempo de ser quién y cómo quiero ser. No hace falta que vengas a decirme que es lo mejor y que no. No hace falta que te prepares para darme una cátedra. Éste es mi momento (o para quién lo lee, el tuyo) de abrir las alas que nadie ve, para saber que puedes volar aunque sea en una mínima parte de un mundo inexistente, pero que los demás ignoran aún más.
No es con dejar una moraleja. Nada más decir, que tanto tiempo pasa tan rápido, que esperar a que venga alguien a decirnos que es lo correcto, no es precisamente lo correcto ahora. Siento aquí dentro que es el momento de tirarme al vacío para saber si voy a caer o si estas alas lograrán alzar el vuelo.

martes, 9 de septiembre de 2014

Volvamos a vivir.

Quiero creer que no voy a caer,
Que el mundo es sólo una ilusión,
que todo pasa, que todo tiene solución.

Que alguien me acompañe en este vuelo efímero,
que parece infinito, del que no voy a caer.
No miento si digo que quiero,
Quiero que me den la mano, sólo para sentir calor.

No son palabras en vano,
van con deseo,
dedicadas a ti,
que no me importa cuanto viviste,
quiero que el tiempo no te pase la cuenta.

No tengo tiempo para perder el tiempo.
Sé que vas a estar, aún quedan momentos.
Pero claro está que lloverá,
si tus sonidos hacen sordos al resto.

Y eso es lo que más deseo,
deseo que mañana amanezca con tus historias,
que nos hagas recordar tu vida en eternas conversaciones,
que todos los años volvamos hacia atrás.

Recuerda que nada es porque sí.
Que si nos enseñaste a sumar,
hoy intenta aprender de mi y vuelve a charlar.
Que si nos enseñaste a jugar,
hoy te devuelvo la mano,
para estar en tus días y hacerlos más felices.

Ya no hay tanto que decir,
queda que el corazón se dedique a saltar,
que la mente retome su rumbo
y que todos los que estamos aquí,
valoremos un día más vivir junto a ti.




viernes, 5 de septiembre de 2014

Veinte años

Es tan difícil saber que naciste una vez y que veinte años después lo vuelvas a pensar. Es difícil querer que todos te quieran, que algunos lo hagan y que no lo sientas. Cuesta tanto asumir que hay personas que si te piensan y aquí como fiel amante de la antipoesía sigues recurriendo a lo más fácil, criticar todo lo que el resto hace y lo que tu mismo haces por miedo a que otro lo haga.
Son 100 años de uno que dejó huella inmensa y 20 de quien quisiera dejarla.
Es difícil pensar que puedes lograrlo, porque nadie se cree capaz de ser alguien, o quizás todos, menos yo.
Gracias a quienes estuvieron y no los ví, gracias a los me llamaron y que pensé que sus voces eran una ilusión y gracias también a quienes me dieron la vida que aun que me cuesta tanto vivirla, sé que algún día voy a mirar atrás este camino piedroso y quiero creer que me sentiré orgullosa de cada piedra que levanté.
Después de salir aquí cerca a descubrir el mundo, me doy cuenta que no es posible conocer tantos lugares yendo a la esquina. Quiero dar gracias por darme la vida momentos de aprender, de enseñar lo que no sé, de querer tantas cosas aunque no haga mucho por ellas. Sé que un día voy a lograr todo lo que alguna vez soñé, sé que me sentiré valiente algún día, sé que por más que hoy lo niegue todo, que por más que siempre piense que nada es para mí, que lo bueno es cosa de invenciones, llegará el día en que me arme de valor y el ridículo sea nada a mi lado, estaré parada frente a mis sueños y uno a uno los iré cumpliendo, todos al cien, con amor a lo que haga y con las soluciones que francamente cantaré al problema que se presente.
No es fácil darse cuenta de las cosas buenas que la vida nos da y muchas veces, superficialmente nos creemos felices y agradecemos todo lo que tenemos, sin embargo, en un pensamiento interior y pofundo, siempre estamos pensando en lo peor. Así como hoy el día pasó con altos y bajos, con esos pensamientos que de manera imposible; a pesar que todos, sí, todos digan que nada es imposible, para mí dejar de pensar en las nubes negras lo es, incluso con esto, me paro aquí para dejar firmado, que un día, sea cual sea, quizás mañana, quizás en treinta años más, los sueños que un día tuve, serán cumplidos. Amaré con locura y no voy a arrepentirme de ello, iré tranquilamente por distintas tierras y pensamientos humanos e inhumanos, del cielo, espirituales o como quieran llamarles. Voy a cantar como si fuera quien mejor lo hace en este universo y sobretodo, voy a perdonar a todos quienes alguna vez pensé que me hicieron mal, aun que no tenga porqué hacerlo, aunque su mal nunca hubiese ido en mi dirección, incluso aunque nunca hubiesen pensado en mi y por eso más que todo. Voy a perdonar en algún momento de mi vida a quien por hacer nada precisamente, dejó mi alma, esa que siento tan profunda en mi pecho aún más hundida.
Y aquí dejando el frío y tan oscuro pensamiento negro, de pena inmensa y de soledad, despido este día que me recordó que hace veinte años empezaba esta vida que siento tan anormal, tan distinta a todas, tan principalmente oscura con rayitos de luz que me han dado la fuerza de avanzar día a día y con una sonrisa a veces media hipócrita enfrentar las mañanas para comenzar a vivir otras vienticuatro horas de igualdad. Nada más que decir, son veinte años de los que probablemente recuerde la mitad y que no sabemos cuantos más vendrán.
Lo más importante, GRACIAS, por lo bueno, por lo malo, GRACIAS. Veinte años.

martes, 5 de agosto de 2014

Quiero ser la que puede ser feliz todos los días

Tal vez debieras conocerme,
para que sepas que no soy fácil,
para que entiendas que todo cuesta,
para que intentes al menos, comprender esta mente.

A menos que me escuches suavemente,
no procures soltar mi mano,
aunque sea de lejos, mantenla siempre,
aunque sea en secreto, mantenla siempre.

Qué miedo más grande que el miedo puro.
Existe bajo el agua la sabiduría innata de ese pez.
Y aquí arriba, el pez se inunda.

Así que promete que vas a estar siempre,
Seas uno, seas otro, promete que vas a estar como seas.
Recuerdame todos los días que estás aquí,
Hazme saber con un suspiro que mueva palmeras,
que nunca te has ido.

Entrego todo, el alma más profunda,
entrega tú, la armonía de esta tarde.
Devuélveme al menos la sonrisa,
Entrégame la tuya y construye otra.

Así como todo cambia,
como el mundo gira,
como el importante nada que somos aquí.
Quiero ser la que puede ser feliz todos los días.

martes, 10 de junio de 2014

Camino al dormir

Siento a veces que,
mientras tantos muchos florecen con el día,
yo de pronto, me voy muriendo de a poquito y muy despacio.

Que cuando pasan las horas, retumban en mi cabeza,
se cierran mis ojos,
y mi respiración se vuelve cortita y suave.

Y llega la noche, me vuelvo oscura, como ella.
Los oídos se me tapan con gotas de aire,
o vientos, o huracanes.

Y mis manos de repente tiemblan,
se calman, duelen, se ponen rígidas,
incluso frías, tanto como la fiebre.

Me siento desvanecer,
el estómago se me revuelve,
las tripas chillan y devuelven.

Y a pesar de lo físico,
el alma llora, susurrando miedos.
Intentando serenidad,
pero el cuerpo no esconde.

Y callo, aún sin haber dicho palabra,
me tumbo y trato de pacificar esta respiración que se enloquece.
De repente, ya no hay más.

No se escucha, no se siente,
Sí, se siente, se siente como el dormir,
tranquilo, sin apuro.

Aquí ya no hay más,
más nada de lo que te he contado.
Aquí solo paz, tranquilidad y verdad imperativa.

viernes, 23 de mayo de 2014

Tanto que decir

Quiero quedarme por siempre volando en la eternidad.
Mirarte de vez en cuando, sentirte nadando, aquí junto a mí.
Déjame decirte al oído tantas cosas bonitas que ya no puedo ocultar.
Quiero olvidar el pasado, sentir que el ahora es pronto el final.

Vamos a caminar descalzos, por el campo de estos sueños,
no sé si tuyos, no sé si míos.
A veces te desconozco, me pareces el alma,
Alma libre, sin lugar exacto.

Porque sabemos que nada hay mejor que mirar el cielo
Contemplar estrellas, verlas pasar por aquí, por allá.
Más que tanto, más que mucho, qué recuerdo, qué olvido.

Nadie busca estas alas que escondo,
porque nadie sabe que un día me harán volar,
nadie en concrecto soñaría poder hacerlo.
Nadie, nunca, jamás, lograría volar sin las alas que me disfrazan hoy.

Callen las voces que espantan,
las que alaban que me regalen.
Salten si pueden todos, salten sin suelo, sin cielo.
Y caminen, sobretodo caminen, lento y silenciosos pasos.

Caminen sin camino recorrido,
Caminen como vuelan los pájaros, como nadan los peces.
Caminen paredes y pastos,
Caminen sin más, despacio.

jueves, 3 de abril de 2014

La etapa más bonita de la vida

La etapa más bonita de la vida
Quien sabe de ella,
si ya ha pasado, si llegará a pasar.

Dime quien decide cuál es,
si esta definida, si el cielo la elige.
Dime si tu eres quien talla la etapa más bonita de la vida
O si yo misma construyo el jardín de las flores más brillantes.

Cómo saber si está aquí ahora,
si mañana llega
O si en un pasado lejano ya fue.
Dime que podré mirarla,
que sentiré su aroma.

En un techo de algodón, 
¿es ahí donde está?
¿Es que si vuelo podré acariciarla?
O cerrar los ojos para soñarla.

La etapa más bonita de la vida,
la que comenta entre callejones,
la que sale a bailar,
la que de amor vive,
la que con el alma puedo respirar.

Es la razón de estas olas,
es la captura del sol,
el calor de este frío.
Es dejarlo ir,
quererlo aquí.