Me hicieron creer que sí se podía,
respondí a diestras y siniestras que no.
En un viejo callejón,
habitaban sonrisas,
de esas que te provocan ternura,
de esas que te contagian sólo por parecer inocentes.
En una vieja y fea habitación,
resonaban palabras antiguas,
de esas que manifiestan cualquier cosa porque suenan bonitas,
de esas que te invitan a repetirlas.
En un viejo, feo y solitario rincón,
se escondía un mundo,
un mundo que todos veían,
pero al que nadie prestaba atención,
pues, no parecía nada más que un viejo, feo y solitario rincón.
respondí a diestras y siniestras que no.
En un viejo callejón,
habitaban sonrisas,
de esas que te provocan ternura,
de esas que te contagian sólo por parecer inocentes.
En una vieja y fea habitación,
resonaban palabras antiguas,
de esas que manifiestan cualquier cosa porque suenan bonitas,
de esas que te invitan a repetirlas.
En un viejo, feo y solitario rincón,
se escondía un mundo,
un mundo que todos veían,
pero al que nadie prestaba atención,
pues, no parecía nada más que un viejo, feo y solitario rincón.
No hay comentarios:
Publicar un comentario