viernes, 8 de diciembre de 2017

Nada más

Me hicieron creer que sí se podía,
respondí a diestras y siniestras que no.

En un viejo callejón,
habitaban sonrisas,
de esas que te provocan ternura,
de esas que te contagian sólo por parecer inocentes.

En una vieja y fea habitación,
resonaban palabras antiguas,
de esas que manifiestan cualquier cosa porque suenan bonitas,
de esas que te invitan a repetirlas.

En un viejo, feo y solitario rincón,
se escondía un mundo,
un mundo que todos veían,
pero al que nadie prestaba atención,
pues, no parecía nada más que un viejo, feo y solitario rincón.

No hay comentarios:

Publicar un comentario