lunes, 21 de enero de 2019

Soy una loca desenfrenada, que busca tiempo en su llama, que entrega todo cuando más lo desea, que no calla aunque viva en silencio.
Soy lo que quiero, cuando quiero, cuando me dan ganas.
Encuentro espacio en el desierto y en el cansancio.
Y no me rindo, aunque no niegue que lo intento. Me abro a fuentes de espanto para cerrar otras puertas que anhelo. Convierto eso que no quiero en lo que pretendo sea menos que un infierno.
Me aborrezco de las actitudes que a mi criterio quedan en el subsuelo y recuerdo, recuerdo mucho.
Fallezco cientos de veces y renazco para sentir que aun puedo, que no hay caminos cerrados, sólo candados que tienen una llave quién sabe dónde.
Y espero... espero sin esperar nada de nadie, espero por mi.
Espero por encontrarme cuando me siento perdida y me compadezco por luchar lo que no me corresponde.
También me canso de tropezar con mis propios pies y juro que los pongo derechos para que no vuelva a pasar, sin embargo, pareciera que no caben los zapatos en este mínimo lugar, donde más que salir sin raspones, quiero mirarlos y entender el porqué de cada uno de ellos.