viernes, 26 de enero de 2018

Mentira

No está permitido caer si quieres avanzar y llegar lejos, dijeron.

Mentira, repliqué. Cáete todas las veces que sea necesario y vuelve a tropezarte si así lo deseas. El camino no se va a ir de su lugar, el tiempo no se va a acabar, el sol volverá a salir mañana y si mañana aún no estás de pie, el cielo tiene más oportunidades para que lo vuelvas a intentar.

Mentira, les exclamé, a mí que me tomen por tonta, no, que me entreguen las palabras para que te las diga a ti, tampoco. A mí que me enseñaron una cosa toda la vida, hoy te vengo a decir otra. Si te entierras quédate un tiempo, que vendrán las aguas y solas te sacarán de ahí.


Mentira, volví a decir, que en la vida existen tantas teorías y la tuya me repudia, porque no hay una sola que me venga bien y eso que lo poco que sé, pero mucho que aprendí, lo adquirí de la misma forma en que me caí.

lunes, 22 de enero de 2018

Sé libre para ti

Llegaste a ser tú después de la tormenta,
Te encontraste contigo atrás del espejo,
Vaciaste la bañera y sólo quedaba tu esencia en la espuma,
Miraste hacia arriba y viste tu sol, el que te abraza cuando nadie más lo hace, ese sol tuyo que te envuelve a la tarde después de la playa.
Sonreíste a tu reflejo en el agua al verte reconstruida, con grietas, pero unida.
Diste gracias a la vida por respirar un día más, por sentirte libre, por caminar descalza en la arena fría.
Dormiste una siesta en otoño y refugiaste tu alma en el fuego.
Recordaste esos tiempos en los que las cuchillas rasgaron tu piel y cociste con besos las heridas.
Un día mas ha pasado y ya digo que ha sido eterno.

Escuchaste tu canción favorita y soltaste tus alas para adueñarte del cielo.

sábado, 20 de enero de 2018

Ego

Tantas veces me perdí tan dentro mío, que verme incluso fue difícil. Me ahogué en mi propio vaso de agua, revalsado por quizás cuántas lágrimas. Tanto ego tenía, tanto como para no darme cuenta que estaba perdida, que no había salido a ninguna parte y aún así no me encontraba. Tan egoísta que no existía mundo afuera porque el mío gritaba más fuerte. Tan egocéntrica que no había nadie a mi al rededor. Tan ególatra que jamás llegué a quererme ni un poquito. Tan egotista que más que palabras, sobraban testamentos. Tanta egoteca y no sabía ni si quiera quién era o quién soy. Tanto ego, que mi autoestima estaba por el subsuelo y hoy dos pisos más abajo.