lunes, 21 de enero de 2019

Soy una loca desenfrenada, que busca tiempo en su llama, que entrega todo cuando más lo desea, que no calla aunque viva en silencio.
Soy lo que quiero, cuando quiero, cuando me dan ganas.
Encuentro espacio en el desierto y en el cansancio.
Y no me rindo, aunque no niegue que lo intento. Me abro a fuentes de espanto para cerrar otras puertas que anhelo. Convierto eso que no quiero en lo que pretendo sea menos que un infierno.
Me aborrezco de las actitudes que a mi criterio quedan en el subsuelo y recuerdo, recuerdo mucho.
Fallezco cientos de veces y renazco para sentir que aun puedo, que no hay caminos cerrados, sólo candados que tienen una llave quién sabe dónde.
Y espero... espero sin esperar nada de nadie, espero por mi.
Espero por encontrarme cuando me siento perdida y me compadezco por luchar lo que no me corresponde.
También me canso de tropezar con mis propios pies y juro que los pongo derechos para que no vuelva a pasar, sin embargo, pareciera que no caben los zapatos en este mínimo lugar, donde más que salir sin raspones, quiero mirarlos y entender el porqué de cada uno de ellos.

lunes, 26 de noviembre de 2018

Antes del tercer día

Todxs tenemos un día 2 en nuestras vidas. Es ese día en que todo ya pasó, bueno o malo, ya pasó.
El día 2 tiene consecuencias, pensamientos y recuerdos, el día 2 tiene arrepentimientos, tiene nostalgia, tiene ganas de que pase de nuevo.
Hay situaciones que merecen un día 2 y hay días 2 que ojalá se quedaran en silencio.
Saben que nunca es malo y ojalá algunas personas se llamaran día 2 y se quedaran por siempre en ese pensamiento fugaz de lo que fue el día 1 que pierde el protagonismo porque lo toma el día 2, porque se acomoda todo en sintonía perfecta.
De vez en cuando el resumen del día 2 es un ansioso "qué bueno que terminó" o simplemente ya comienzas a omitir y la tranquilidad vuelve. Otras veces dura bastante tiempo, se convierte en semanas o incluso en años, se vuelve pasado en presente y haces oídos sordos porque no quieres que se vaya.
El día 2 se vuelve hasta más importante que cualquier otro día, porque en él no hay malos sentimientos, en él sólo hay recuerdos y ¿quién no quiere recordar?
Cuando recuerdas pasan mil emociones y todas ellas están en su punto perfecto, porque caen con paracaídas al lugar preciso e indicado.
El día 2 pasa a ser un recuerdo inmediatamente en su presente y se ama, porque todo recuerdo se ama, porque es alegría o aprendizaje, porque es orgullo sin duda alguna, porque es un "lo lograste" o un "al menos lo intentaste".
-- El día 2 incluye grandes responsabilidades que serán las protagonistas del tercer día --

domingo, 4 de noviembre de 2018

Punto fijo

No te dejes morir aunque vengan las balas directo a ti. No permitas que el viento te empuje al precipicio.
Caminarás sin sentido por muchos senderos, sin saber cuál es el correcto. ¿Te sentirás perdidx? Sí, lo harás y no habrá magia que te ordene la vida, pero no cierres los ojos, no dejes de respirar. Oye, ¿me escuchas? Estamos aquí, por milésima vez dando vueltas en círculos y nos mareamos un poco, paremos.
Paremos, pero volvamos a comenzar, volvamos a tomar aire, llenemos los pulmones de nuevas ideas y la mente de optimismo puro.
Dejemos que se disuelvan los tornados que giran en la cabeza, que se calmen las aguas y los vientos de adentro.
No te dejes morir aunque vengan las balas directo a ti. No permitas que el viento te empuje al precipicio.
Da un paso aunque sea en falso, que nada pierdes con intentarlo. Puede que pises un clavo, como puede que te hagan cosquillas los pastos, pero ¿cómo lo sabrás si ni siquiera te quitas el zapato?
Vamos, da otro paso, ¿ves que no hay nada que temer? que si el miedo te absorbe es solamente porque lo dejas vencer.
A veces perdemos mucho tiempo pensando, y no digo que pensar sea malo, sino que hay que saber seleccionar qué pensar y qué hacer.
Es una maravilla lo que la mente puede hacer, cómo también es una maravilla lo que puede deshacer. No hay realmente una fórmula para dejar de pensar, la mente en blanco es un tema complicado, lo es porque ni si quiera es un tema, lo es porque ni si quiera es complicado, lo es porque todxs deberíamos lograr en cierto punto, a veces, dejar de pensar un rato.
Salir de unx mismx por un tiempo, aunque sea corto. Sólo para disfrutarnos de lejos, para dejar de atormentarnos, para lograr llegar a la calma por un tiempo, aunque sea corto.
No te dejes morir aunque vengan las balas directo a ti. No permitas que el viento te empuje al precipicio.
Y lo repito, porque nunca es bueno perder el destino, porque que si hay algo de lo que estoy segura, es que si entrecerramos un poco los ojos y miramos a un punto fijo, adentro podemos vernos donde alguna vez quisimos.


domingo, 30 de septiembre de 2018

Yo amo la soledad a ratos, siento que la necesito, que es imprescindible en mi vida, por más que digan que "nada es imprenscindible" yo creo que la soledad, sí, lo es. Las personas no lo son, los objetos no lo son, pero la soledad, que no sé en qué categoría entra, sí, lo es.
A veces, no me doy cuenta que la estoy necesitando hace rato porque paso mucho tiempo queriendo disimular que la quiero un poco. ¡Ah! y me refiero a la real soledad.
La real soledad es esa que aparece cuando te desconectas de las redes sociales, de los telefonos, de los computadores, de las personas, hasta de tu mente. La real soledad es esa en la que sientes el silencio, porque va más allá, ya no lo escuchas, sino que lo sientes.
Es esta soledad en que te sientas a mirar por la ventana sin apuro de volver a la vida social. Escuchas los motores de los autos y los ves, sin mirarlos. El sol baja y entra por la ventana porque se hace de tarde y ni cuenta te has dado que ha pasado el día, ha sido eterno porque has compartido con la soledad.
En esta real soledad, me gusta leer, porque siento que alguien me habla, alguien que no conozco y que realmente no quiero conocer, sólo pasar un rato, alguien que no está, pero que me cuenta cosas y me hace reflexionar un poco. No le hago tanto caso porque sé que es pasajero, pero hay cosas que me quedan y las anoto para recordar que de la soledad rescaté cosas buenas.
La soledad también me inspira, es loco que pareciera que estamos haciendo nada, cuando en realidad nos está dando muchas herramientas para continuar en un rato más con el enredo de la vida. Que va a volver porque es imposible escapar de él por siempre.
La soledad se vive a ratos, no crean que son tiempos muy largos y como no lo son, se disfruta y se estruja al máximo porque no sabes cuándo te vas a dar cuenta que necesitabas un momento con ella otra vez.
A veces, la vida se vuelve más tranquila, más simple, más suave de lo que parece. A veces, se puede respirar con calma y escuchar cuando entra y sale el aire de la nariz, sin temblar, sin apurarnos.
A veces, cuando pasan estos momentos, recuerdo que siempre es bueno parar un poco, cerrar los ojos y sonreír en tranquilidad.
Salir del apuro de la vida, para volver a entrar en ella recargada.

sábado, 29 de septiembre de 2018

De a poco me voy conectando, dando cuenta de muchas cosas, dejando atrás otras.
Con el tiempo voy soltando y espantando miedos. Más que con el tiempo, con lo aprendido con lo vivido y con lo olvidado.
De pronto muchos prejuicios quedan atrás, la cabeza ya no me da tantas vueltas y aunque aquí se aclare un poco el panorama, entiendo que no en todas las cabezas pasa.
Intento ponerme en sus zapatos y en los suyos y en los suyos...
Recuerdo cuando caía porque tenía pegados los pies al suelo, cuando estaba cerquita de él y aún así me parecía que bajaba treinta pisos.
Habían días, pocos pero habían. Y habían noches, muchas noches.
En este presente abundan precarios los temores y la decisión está mucho más clara. La firmeza que faltaba con sus bases claras, hoy ya son totalmente transparentes, hoy se esfuman para darle paso.
Poco hablé en el tiempo pasado y mucho dije por escrito a nadie directamente, aún así sentía que me escuchaba y los consejos venían del mismo lugar, eran propios.
Cuánta libertad falta y con ella segura la felicidad para la vida, pero de a poco. Porque aprendí a vivir con un poco más de calma, con tiempo al tiempo y esas frases que pareciera que te dicen la verdad, entonces las lees y te las adueñas.
Y me acuerdo cuando pensaba tantas, tantas cosas, y las evitaba, y me decía internamente como si fueran mil consejeras distintas "es imposible", "quizás sí", "no, no pasa nada", "sí, no te preocupes", "no, nada que ver" y así, me conversaba y convencía de muchas cosas equivocadas.
Gracias a quien deba dárselas por encontrar caminos que juraba perdidos, por desenredar nudos que parecían ciegos, por convertir en línea, el punto y concebir posible un espectro enorme de posibilidades y aciertos.
Gracias por dibujar un paisaje claro, gracias por aún nublado el cielo encontrarle lo bonito, lo perfecto en lo imperfecto.
Gracias por convencerme de que no es necesario el rosa para un mundo de color.

martes, 12 de junio de 2018

Valoras el frío una tarde de verano a pleno sol y el calor al levantarte una mañana de -1.
Valoras la soledad en la multitud y a las personas cuando pasaste mucho tiempo solx.
Valoras tu voz si te enfermas y la pierdes,
Valoras el aire cuando el humo lo reemplaza,
Valoras los árboles en un incendio y la lluvia en la sequía.
Valoras tu rutina cuando ya no la tienes,
Valoras tus privilegios cuando te los quitan.
Valoramos las cosas cuando ya no están más, mientras que cuando las tenemos pasan desapercibidas.
Le restamos importancia a lo simple, a lo cotidiano, a lo realmente importante. 
Nos quedamos en la costumbre y miramos sin detalle el día a día, pasamos por alto mucho, sin darnos cuenta que si un día no está, lo vamos a extrañar. Eso pasa cuando el general nos consume, vemos un todo, cuando todo tiene mucho por ver.

Agradecer siempre es bueno. Hasta lo que parece más mínimo debe ser agradecido, muchas veces nos damos cuenta de lo importante que era algo, recién en el momento en que lo dejamos de tener.
Para dónde vas sin destino, dijo un día el caminante sin camino.
Y ahí todo cobró sentido. 
No había nada que entender, nada que reclamar, nada que despejar.
A veces no hay respuesta para todo, ni cordura en muchas preguntas.
Y en el alboroto de la cabeza, se expandían las raíces que se aferraban a nada. 
Sentir la emoción de vivir lo incomprensible y no fallar en el intento. Y fallar en el intento, y volver a vivir.
El tiempo se detiene en instantes perfectos; al acostarse cansada y feliz, al cerrar los ojos y sonreír, al sentir el peso en los párpados y tirar una carcajada al aire.
Entonces, otra cosa entendí; no porque decidas ser feliz significa que no te van a volver a herir.

Y ahí, se sigue componiendo la vida.