Eres chico, crees que la vida es perfecta, que las personas son perfectas. Crees que hay un camino preestablecido con una secuencia lógica. Hablas como si ya supieras que harás el resto de tu vida. Copias palabras, patrones, gestos, estilos.
Creces, y comienza a derrumbarse de a poco ese piso firme. Aparecen las dudas, los desacuerdos, las confusiones.
Te decepcionas de la vida y las personas perfectas. Comienzas a explorar el camino.
Surgen miedos, a lo desconocido, a nuevos retos.
En la mente miles de laberintos, nada parecido a lo que ya sabías.
Avanzas, te caes, lloras, pierdes el tiempo, no piensas tanto (o al menos no tan profundo), crees saberlo todo, prometes, te levantas.
Pareciera que de un día a otro tienes el mundo en tus manos, sabes lo que te gusta y lo que no. Sabes lo que quieres hacer.
Llega el tiempo de tomar decisiones y caes de todavía más alto. Reflexionas, no te conoces ni un poco. Te buscas, no te encuentras.
Entonces, te pones a sentir, y todos años en los que creíste haber vivido como "tú", se convierten en etapas, en procesos, en experimentos de quién eres o serás.
Creces, y comienza a derrumbarse de a poco ese piso firme. Aparecen las dudas, los desacuerdos, las confusiones.
Te decepcionas de la vida y las personas perfectas. Comienzas a explorar el camino.
Surgen miedos, a lo desconocido, a nuevos retos.
En la mente miles de laberintos, nada parecido a lo que ya sabías.
Avanzas, te caes, lloras, pierdes el tiempo, no piensas tanto (o al menos no tan profundo), crees saberlo todo, prometes, te levantas.
Pareciera que de un día a otro tienes el mundo en tus manos, sabes lo que te gusta y lo que no. Sabes lo que quieres hacer.
Llega el tiempo de tomar decisiones y caes de todavía más alto. Reflexionas, no te conoces ni un poco. Te buscas, no te encuentras.
Entonces, te pones a sentir, y todos años en los que creíste haber vivido como "tú", se convierten en etapas, en procesos, en experimentos de quién eres o serás.
No hay comentarios:
Publicar un comentario