viernes, 8 de diciembre de 2017

Nada más

Me hicieron creer que sí se podía,
respondí a diestras y siniestras que no.

En un viejo callejón,
habitaban sonrisas,
de esas que te provocan ternura,
de esas que te contagian sólo por parecer inocentes.

En una vieja y fea habitación,
resonaban palabras antiguas,
de esas que manifiestan cualquier cosa porque suenan bonitas,
de esas que te invitan a repetirlas.

En un viejo, feo y solitario rincón,
se escondía un mundo,
un mundo que todos veían,
pero al que nadie prestaba atención,
pues, no parecía nada más que un viejo, feo y solitario rincón.

domingo, 3 de diciembre de 2017

-

Eres chico, crees que la vida es perfecta, que las personas son perfectas. Crees que hay un camino preestablecido con una secuencia lógica. Hablas como si ya supieras que harás el resto de tu vida. Copias palabras, patrones, gestos, estilos.
Creces, y comienza a derrumbarse de a poco ese piso firme. Aparecen las dudas, los desacuerdos, las confusiones.
Te decepcionas de la vida y las personas perfectas. Comienzas a explorar el camino.
Surgen miedos, a lo desconocido, a nuevos retos.
En la mente miles de laberintos, nada parecido a lo que ya sabías.
Avanzas, te caes, lloras, pierdes el tiempo, no piensas tanto (o al menos no tan profundo), crees saberlo todo, prometes, te levantas.
Pareciera que de un día a otro tienes el mundo en tus manos, sabes lo que te gusta y lo que no. Sabes lo que quieres hacer.
Llega el tiempo de tomar decisiones y caes de todavía más alto. Reflexionas, no te conoces ni un poco. Te buscas, no te encuentras.
Entonces, te pones a sentir, y todos años en los que creíste haber vivido como "tú", se convierten en etapas, en procesos, en experimentos de quién eres o serás.