lunes, 26 de noviembre de 2018

Antes del tercer día

Todxs tenemos un día 2 en nuestras vidas. Es ese día en que todo ya pasó, bueno o malo, ya pasó.
El día 2 tiene consecuencias, pensamientos y recuerdos, el día 2 tiene arrepentimientos, tiene nostalgia, tiene ganas de que pase de nuevo.
Hay situaciones que merecen un día 2 y hay días 2 que ojalá se quedaran en silencio.
Saben que nunca es malo y ojalá algunas personas se llamaran día 2 y se quedaran por siempre en ese pensamiento fugaz de lo que fue el día 1 que pierde el protagonismo porque lo toma el día 2, porque se acomoda todo en sintonía perfecta.
De vez en cuando el resumen del día 2 es un ansioso "qué bueno que terminó" o simplemente ya comienzas a omitir y la tranquilidad vuelve. Otras veces dura bastante tiempo, se convierte en semanas o incluso en años, se vuelve pasado en presente y haces oídos sordos porque no quieres que se vaya.
El día 2 se vuelve hasta más importante que cualquier otro día, porque en él no hay malos sentimientos, en él sólo hay recuerdos y ¿quién no quiere recordar?
Cuando recuerdas pasan mil emociones y todas ellas están en su punto perfecto, porque caen con paracaídas al lugar preciso e indicado.
El día 2 pasa a ser un recuerdo inmediatamente en su presente y se ama, porque todo recuerdo se ama, porque es alegría o aprendizaje, porque es orgullo sin duda alguna, porque es un "lo lograste" o un "al menos lo intentaste".
-- El día 2 incluye grandes responsabilidades que serán las protagonistas del tercer día --

domingo, 4 de noviembre de 2018

Punto fijo

No te dejes morir aunque vengan las balas directo a ti. No permitas que el viento te empuje al precipicio.
Caminarás sin sentido por muchos senderos, sin saber cuál es el correcto. ¿Te sentirás perdidx? Sí, lo harás y no habrá magia que te ordene la vida, pero no cierres los ojos, no dejes de respirar. Oye, ¿me escuchas? Estamos aquí, por milésima vez dando vueltas en círculos y nos mareamos un poco, paremos.
Paremos, pero volvamos a comenzar, volvamos a tomar aire, llenemos los pulmones de nuevas ideas y la mente de optimismo puro.
Dejemos que se disuelvan los tornados que giran en la cabeza, que se calmen las aguas y los vientos de adentro.
No te dejes morir aunque vengan las balas directo a ti. No permitas que el viento te empuje al precipicio.
Da un paso aunque sea en falso, que nada pierdes con intentarlo. Puede que pises un clavo, como puede que te hagan cosquillas los pastos, pero ¿cómo lo sabrás si ni siquiera te quitas el zapato?
Vamos, da otro paso, ¿ves que no hay nada que temer? que si el miedo te absorbe es solamente porque lo dejas vencer.
A veces perdemos mucho tiempo pensando, y no digo que pensar sea malo, sino que hay que saber seleccionar qué pensar y qué hacer.
Es una maravilla lo que la mente puede hacer, cómo también es una maravilla lo que puede deshacer. No hay realmente una fórmula para dejar de pensar, la mente en blanco es un tema complicado, lo es porque ni si quiera es un tema, lo es porque ni si quiera es complicado, lo es porque todxs deberíamos lograr en cierto punto, a veces, dejar de pensar un rato.
Salir de unx mismx por un tiempo, aunque sea corto. Sólo para disfrutarnos de lejos, para dejar de atormentarnos, para lograr llegar a la calma por un tiempo, aunque sea corto.
No te dejes morir aunque vengan las balas directo a ti. No permitas que el viento te empuje al precipicio.
Y lo repito, porque nunca es bueno perder el destino, porque que si hay algo de lo que estoy segura, es que si entrecerramos un poco los ojos y miramos a un punto fijo, adentro podemos vernos donde alguna vez quisimos.