Una roca en la espalda,
Un tropiezo por segundo,
media pila de carga,
más de un mundo en su mundo.
Caminaba sin decir nada,
y avanzaba, claro que avanzaba,
pero jamás pensó que un día,
esa roca se haría pesada.
¿A dónde vas tan apurada?
Yo no veo a nadie más aquí,
¿A dónde quieres ir?
Yo no sé si hay más camino.
Y entre las vueltas que se daba,
armó su propio pozo,
sin fondo, infinito,
inundado de estrellas caídas.
Casi como un cielo nuevo,
dejó la roca en el suelo,
miró arriba, miró abajo,
dos iguales templos.
Ahí se quedó la niña,
sola, pero bien acompañada,
cantaba en las mañanas,
y pensaba, sin apuros, pensaba.
¿A dónde ir ahora?
Ya no tienes peso encima,
corre, como nunca,
avanza, como siempre.
Un tropiezo por segundo,
media pila de carga,
más de un mundo en su mundo.
Caminaba sin decir nada,
y avanzaba, claro que avanzaba,
pero jamás pensó que un día,
esa roca se haría pesada.
¿A dónde vas tan apurada?
Yo no veo a nadie más aquí,
¿A dónde quieres ir?
Yo no sé si hay más camino.
Y entre las vueltas que se daba,
armó su propio pozo,
sin fondo, infinito,
inundado de estrellas caídas.
Casi como un cielo nuevo,
dejó la roca en el suelo,
miró arriba, miró abajo,
dos iguales templos.
Ahí se quedó la niña,
sola, pero bien acompañada,
cantaba en las mañanas,
y pensaba, sin apuros, pensaba.
¿A dónde ir ahora?
Ya no tienes peso encima,
corre, como nunca,
avanza, como siempre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario