sábado, 9 de septiembre de 2017

Veintitrés

No sabes cuánto tiempo ha pasado, hasta que te pones a pensar, a recordar, a llegar a momentos que parecen ayer, sin embargo, ya llevan unos cuantos años en silencio.
Pienso en todo lo que hice y en lo que no. Quizás para algunos, veintitrés años no sea nada, pero para mi son ocho mil trescientos noventa y cinco días de enseñanzas y aprendizajes que me ha dado la vida.
Siento que desde hace poco me conozco un poco más y sólo con el recuerdo me he ido nutriendo de mí misma.
Cumplí algunos objetivos que siempre vi muy lejanos. Todavía tengo pendiente el "cuando grande quiero ser", pero al menos ya tengo casi listo el "cuando grande debo hacer".
Me he atrevido un poco más, dejando atrás la capa de miedo y vergüenza que me atrapó bastante. Subí a escenarios, me moví escuchando a mi cuerpo, compartí en redes una pasión, viví con mi mejor amiga, me quedé toda la noche conversando, escuché música que siempre había querido escuchar, respeté mis gustos, abrí mi mente, tomé decisiones sobre pensamientos, me informé acerca de lo que me parece importante y urgente, actué sobre aquello, callé cuando no iba a aportar y grité mis opiniones firme. Rescaté los pedacitos de mi que me gustaban y deseché otras partes que no me enorgullecían. Logré escucharme y aconsejarme, logré hablarle a quién quería escucharme, logré avanzar dejando de a poquito una pesada piedra en el suelo.
Un poco más libre de mis propias ataduras, me invito día a día a ser mejor, a cumplir sueños, a no dejar que me pasen a llevar, a no dejar que decidan por mí, a no dejar que me minimicen, a no silenciarme.
Que todos sean libres de ser lo que quieran y quienes quieran. Que todos se descubran. Que todos hagan de grandes triunfos hasta lo más mínimo, porque sólo eso nos motiva a seguir creciendo.