viernes, 31 de octubre de 2014

Justo en particular

Lo mejor dentro del círculo, es amar todo y a todos un poquito más cada siguiente día o comenzar a amar al nuevo que haya logrado inventar una forma de entrar aquí. Entregar el amor que guardas pretenciosamente, a quien crees, lo merece.
Es bonito volver a comenzar, a caminar y mirar sin rencores. Es como de pronto, una puerta se abre, das un paso y no hay abismo, no caes.
Es como de pronto subes un escalón, el anterior desaparece y hacia arriba más de doce esperan.
Y entonces recuerdas que has olvidado todo de lo que no te quieres acordar y aunque suene confuso en palabras, sentirlo es más simple.
Lo simple se hace hermoso y lo hermoso es feliz. Y así, felices es como queremos todos un día vivir. Entonces, siempre luego de un "entonces" prosigue una historia concreta de la que quiero hablar. Una historia que es vida, sin embargo, es más facil hacerla parecer parte de un cuento.
Decíase que, amar es tan conciso como ser. No importa cuando, cómo, ni porqué. Menos a quién o a qué.
Cuando tan solo quieres, basta. Es necesario sentir que amas cuando vives pleno.
A veces, yo creo que vivo pleno, que amo plenamente y que disfruto el largo camino del sol cuando desaparece, que se hace largo en cinco minutos porque se deleita a pleno.
Ese sol que cae, el que hace su gracia cuando lo miro, es el que me enseña el momento preciso para vivir rebosante de satisfacción aunque los sueños aún sean sueños y el paso del caminante siga en el aire.
Es "cliché" lo de vivir como si fuera el último día. Pero es tan cierto que hoy es el fin, mientras no llegue el mañana, mientras no sea presente. Es tan literalmente verdadero y tan fantásticamente exacto.
Es tan impresionante lo literal de las palabras, que en una metáfora aun quedan bien.
Por qué cuestionarse tantas cosas, si en lo simple decimos que vivir no tiene preguntas, solamente se hace. Es una acción de momento instantáneo y pensar no está dentro de los planos que dibujé alguna vez. Hoy, pensar más de la cuenta queda prohibido y se borra de todo papel, porque se acepta sin ninguna duda el reflexionar y meditar tal como soñé un día, sin embargo, no entra en lo planteado el "correr detrás de la propia cola" porque es tan infinito como llegar aquí otra vez.
Así que, vamos a dejar tantas cosas atrás, a romper silencios inesperadamente, a sufrir si es necesario, a mirar de puntitas el cielo para vivirlo más de cerca y a sentir todo lo que es posible dentro de lo absurdo.
Nada es más importante que ser, que amar, que vivir, de un modo tan pulcro como cada quién lo crea. Nada es tan propio como actuar según el reflejo automático de lo que supones sin una certeza exacta. Y no es por llevar siempre la contra, pero todo aquí es perfecto para uno e imperfecto, aunque sea en lo más mínimo, para el prójimo.


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