Es tan difícil saber que naciste una vez y que veinte años después lo vuelvas a pensar. Es difícil querer que todos te quieran, que algunos lo hagan y que no lo sientas. Cuesta tanto asumir que hay personas que si te piensan y aquí como fiel amante de la antipoesía sigues recurriendo a lo más fácil, criticar todo lo que el resto hace y lo que tu mismo haces por miedo a que otro lo haga.
Son 100 años de uno que dejó huella inmensa y 20 de quien quisiera dejarla.
Es difícil pensar que puedes lograrlo, porque nadie se cree capaz de ser alguien, o quizás todos, menos yo.
Gracias a quienes estuvieron y no los ví, gracias a los me llamaron y que pensé que sus voces eran una ilusión y gracias también a quienes me dieron la vida que aun que me cuesta tanto vivirla, sé que algún día voy a mirar atrás este camino piedroso y quiero creer que me sentiré orgullosa de cada piedra que levanté.
Después de salir aquí cerca a descubrir el mundo, me doy cuenta que no es posible conocer tantos lugares yendo a la esquina. Quiero dar gracias por darme la vida momentos de aprender, de enseñar lo que no sé, de querer tantas cosas aunque no haga mucho por ellas. Sé que un día voy a lograr todo lo que alguna vez soñé, sé que me sentiré valiente algún día, sé que por más que hoy lo niegue todo, que por más que siempre piense que nada es para mí, que lo bueno es cosa de invenciones, llegará el día en que me arme de valor y el ridículo sea nada a mi lado, estaré parada frente a mis sueños y uno a uno los iré cumpliendo, todos al cien, con amor a lo que haga y con las soluciones que francamente cantaré al problema que se presente.
No es fácil darse cuenta de las cosas buenas que la vida nos da y muchas veces, superficialmente nos creemos felices y agradecemos todo lo que tenemos, sin embargo, en un pensamiento interior y pofundo, siempre estamos pensando en lo peor. Así como hoy el día pasó con altos y bajos, con esos pensamientos que de manera imposible; a pesar que todos, sí, todos digan que nada es imposible, para mí dejar de pensar en las nubes negras lo es, incluso con esto, me paro aquí para dejar firmado, que un día, sea cual sea, quizás mañana, quizás en treinta años más, los sueños que un día tuve, serán cumplidos. Amaré con locura y no voy a arrepentirme de ello, iré tranquilamente por distintas tierras y pensamientos humanos e inhumanos, del cielo, espirituales o como quieran llamarles. Voy a cantar como si fuera quien mejor lo hace en este universo y sobretodo, voy a perdonar a todos quienes alguna vez pensé que me hicieron mal, aun que no tenga porqué hacerlo, aunque su mal nunca hubiese ido en mi dirección, incluso aunque nunca hubiesen pensado en mi y por eso más que todo. Voy a perdonar en algún momento de mi vida a quien por hacer nada precisamente, dejó mi alma, esa que siento tan profunda en mi pecho aún más hundida.
Y aquí dejando el frío y tan oscuro pensamiento negro, de pena inmensa y de soledad, despido este día que me recordó que hace veinte años empezaba esta vida que siento tan anormal, tan distinta a todas, tan principalmente oscura con rayitos de luz que me han dado la fuerza de avanzar día a día y con una sonrisa a veces media hipócrita enfrentar las mañanas para comenzar a vivir otras vienticuatro horas de igualdad. Nada más que decir, son veinte años de los que probablemente recuerde la mitad y que no sabemos cuantos más vendrán.
Lo más importante, GRACIAS, por lo bueno, por lo malo, GRACIAS. Veinte años.
Son 100 años de uno que dejó huella inmensa y 20 de quien quisiera dejarla.
Es difícil pensar que puedes lograrlo, porque nadie se cree capaz de ser alguien, o quizás todos, menos yo.
Gracias a quienes estuvieron y no los ví, gracias a los me llamaron y que pensé que sus voces eran una ilusión y gracias también a quienes me dieron la vida que aun que me cuesta tanto vivirla, sé que algún día voy a mirar atrás este camino piedroso y quiero creer que me sentiré orgullosa de cada piedra que levanté.
Después de salir aquí cerca a descubrir el mundo, me doy cuenta que no es posible conocer tantos lugares yendo a la esquina. Quiero dar gracias por darme la vida momentos de aprender, de enseñar lo que no sé, de querer tantas cosas aunque no haga mucho por ellas. Sé que un día voy a lograr todo lo que alguna vez soñé, sé que me sentiré valiente algún día, sé que por más que hoy lo niegue todo, que por más que siempre piense que nada es para mí, que lo bueno es cosa de invenciones, llegará el día en que me arme de valor y el ridículo sea nada a mi lado, estaré parada frente a mis sueños y uno a uno los iré cumpliendo, todos al cien, con amor a lo que haga y con las soluciones que francamente cantaré al problema que se presente.
No es fácil darse cuenta de las cosas buenas que la vida nos da y muchas veces, superficialmente nos creemos felices y agradecemos todo lo que tenemos, sin embargo, en un pensamiento interior y pofundo, siempre estamos pensando en lo peor. Así como hoy el día pasó con altos y bajos, con esos pensamientos que de manera imposible; a pesar que todos, sí, todos digan que nada es imposible, para mí dejar de pensar en las nubes negras lo es, incluso con esto, me paro aquí para dejar firmado, que un día, sea cual sea, quizás mañana, quizás en treinta años más, los sueños que un día tuve, serán cumplidos. Amaré con locura y no voy a arrepentirme de ello, iré tranquilamente por distintas tierras y pensamientos humanos e inhumanos, del cielo, espirituales o como quieran llamarles. Voy a cantar como si fuera quien mejor lo hace en este universo y sobretodo, voy a perdonar a todos quienes alguna vez pensé que me hicieron mal, aun que no tenga porqué hacerlo, aunque su mal nunca hubiese ido en mi dirección, incluso aunque nunca hubiesen pensado en mi y por eso más que todo. Voy a perdonar en algún momento de mi vida a quien por hacer nada precisamente, dejó mi alma, esa que siento tan profunda en mi pecho aún más hundida.
Y aquí dejando el frío y tan oscuro pensamiento negro, de pena inmensa y de soledad, despido este día que me recordó que hace veinte años empezaba esta vida que siento tan anormal, tan distinta a todas, tan principalmente oscura con rayitos de luz que me han dado la fuerza de avanzar día a día y con una sonrisa a veces media hipócrita enfrentar las mañanas para comenzar a vivir otras vienticuatro horas de igualdad. Nada más que decir, son veinte años de los que probablemente recuerde la mitad y que no sabemos cuantos más vendrán.
Lo más importante, GRACIAS, por lo bueno, por lo malo, GRACIAS. Veinte años.
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