No está permitido caer si quieres avanzar y llegar lejos,
dijeron.
Mentira, repliqué. Cáete todas las veces que sea necesario y
vuelve a tropezarte si así lo deseas. El camino no se va a ir de su lugar, el
tiempo no se va a acabar, el sol volverá a salir mañana y si mañana aún no
estás de pie, el cielo tiene más oportunidades para que lo vuelvas a intentar.
Mentira, les exclamé, a mí que me tomen por tonta, no, que
me entreguen las palabras para que te las diga a ti, tampoco. A mí que me
enseñaron una cosa toda la vida, hoy te vengo a decir otra. Si te entierras
quédate un tiempo, que vendrán las aguas y solas te sacarán de ahí.
Mentira, volví a decir, que en la vida existen tantas
teorías y la tuya me repudia, porque no hay una sola que me venga bien y eso
que lo poco que sé, pero mucho que aprendí, lo adquirí de la misma forma en que
me caí.
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