No importa lo que diga, en mis oídos no entran balas,
golpea las paredes, no se van a derrumbar.
Si el cielo cae fuerte y mis manos no se mojan,
Ya nada puede botarme, ni el viento me hará volar.
Aquí me quedo señores, de pie junto al fuego.
Calentándome lo más profundo del alma,
entrando por mis brillantes ojos,
quemando malos augurios vividos y por vivir.
Callen las voces graves que hoy sólo quiero escuchar un tintinear,
así, suavecito,
una línea delgada que me cosquillee el paladar,
dulce como el manjar de todos los frutos,
picante como la excitante sensación de este mundo por recorrer.
Tantas sonrisas regala la noche, ¡que brillantes!,
Acarician tierno, son amables, querendonas.
Caminan a la par, conmigo, con todos.
Contagian alegría, para vivir pleno.
Así, seguir, avanzar...
Que los pies toquen el suelo,
que vayan dulcemente dando pasos por el cielo,
que plasmen el amor,
que entreguen más que una razón.
golpea las paredes, no se van a derrumbar.
Si el cielo cae fuerte y mis manos no se mojan,
Ya nada puede botarme, ni el viento me hará volar.
Aquí me quedo señores, de pie junto al fuego.
Calentándome lo más profundo del alma,
entrando por mis brillantes ojos,
quemando malos augurios vividos y por vivir.
Callen las voces graves que hoy sólo quiero escuchar un tintinear,
así, suavecito,
una línea delgada que me cosquillee el paladar,
dulce como el manjar de todos los frutos,
picante como la excitante sensación de este mundo por recorrer.
Tantas sonrisas regala la noche, ¡que brillantes!,
Acarician tierno, son amables, querendonas.
Caminan a la par, conmigo, con todos.
Contagian alegría, para vivir pleno.
Así, seguir, avanzar...
Que los pies toquen el suelo,
que vayan dulcemente dando pasos por el cielo,
que plasmen el amor,
que entreguen más que una razón.
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