De salir sin andar
y ver sin mirar,
De olvidar sin recuerdos,
y tocar sin sentir.
En momentos flagelos
cuando más surge el miedo,
cuando nada persiste,
cuando pisas el abismo.
Que se entiende por daño,
cuando al fin has expirado,
ni dolor ni memorias importan ya.
El silencio que otorga,
que te quita valor,
es tan puro y sereno,
viaja sin razón.
No permitas que vuelva,
deja que vuele ya,
su destino esta escrito,
mas se quiere cambiar.
Inhóspita la vida,
de aprieto a obstáculo,
pasa invisible,
trayendo todo tipo de andrajos.
Pero a veces se apiada,
de estos pobres e insignificanes,
abraza sin espinas
y por un rato nos deja callados.
No hay comentarios:
Publicar un comentario